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A propósito del anuncio del cierre del Spurgeon’s College de Londres
La educación bíblica teológica de quienes serán los pastores y maestros, y los evangelistas que perfeccionarán a los Santos para la obra del ministerio tiene que repensarse, redefinirse y actualizarse constantemente.
Escribo esto a propósito del anuncio del cierre del centro de entrenamiento que fundó Spurgeon en 1856, el Spurgeon’s College de Londres.
La noticia no me toma por sorpresa.
Soy ya varios los años en los que noto la necesidad de hacer cambios en la preparación de obreros para la obra de Dios. Mis ideas las he dialogado con cuantos he podido. Mis propuestas, asimismo, las he llevado y las llevo a cabo en todo lugar en los que me han abierto las puertas.
Por cierto, mis ideas y propuestas no son nada complejas. Son, diría yo, básicas, sencillas y fáciles de implementar … si es que hay quienes quieren enseñar y quienes quieren crecer.
La noticia del cierre del Spurgeon’s College me hizo recordar también el cese del Seminario Bautista El Calvario de Lansdale, Pensilvanya, Estados Unidos, que ocurrió el 2014.
El cierre de iglesias locales (que ocurre, y la historia lo evidencia) y de instituciones de entrenamiento (como las que menciono en esta nota) no implica que Dios deja de obrar, y de salvar pecadores, y de perfeccionar a sus santos para su obra. No. No significa eso. Lo que significa es que no hay que quedarnos estáticos, sino que hay que seguir viviendo a Cristo y creciendo en él.
Dios siempre está levantando obreros para su mies, que es mucha. Estos obreros tienen que ser preparados en función de lo que dice efesios 4:11-16. Los pastores, los misioneros, los líderes y las congregaciones tienen que estar siempre alertas a lo que Dios está haciendo en pro de esa preparación.
La obra de Dios por medio de Jesucristo Su Hijo y Su Espíritu Santo en, por y a través de Su Iglesia y la predicación de Su Palabra escrita, la Biblia, es inmortal y permanece para siempre. Amén.
Foto: Todo lo que existe que hemos edificado los seres humanos en esta tierra pasará. Lo único que permanecerá para siempre es lo que se hace siguiendo y practicando la palabra de Dios.
¡Creamos, sigamos e imitemos a Jesús, el Maestro de maestros!
El 6 de junio es el día del Maestro en Perú. Es un día feriado, y este año, al caer domingo, se usará como feriado el día lunes 7 de junio. El día del Maestro fue instituido en homenaje a la Primera Escuela Normal de Varones que fundó el General San Martín en 1822. El feriado es para todos los maestros de mi país.
Hay homenajes, agasajos y regalos para los maestros en la totalidad de las escuelas en toda esta semana. No quiero quedarme atrás. También quiero homenajear (y lo honro por su labor) a los maestros, a todos, pero en especial, Al Maestro de maestros, a Jesús de Nazaret, Dios hecho Hombre.
Jesús nazareno es el Maestro por antonomasia. Su vida, su obra y sus enseñanzas han instruido, instruyen e instruirán a los hombres a lo largo de toda su existencia en este mundo.
Ningún ser humano puede ni debe pasar desapercibido al Maestro. De lo que hacemos con lo que aprendemos y sabemos de Jesucristo depende nuestra vida en este mundo y también en la eternidad. Si creemos, seguimos e imitamos al Maestro de maestros, estamos con Dios y lo disfrutamos; sino lo hacemos, estamos sin Dios, huérfanos y sin esperanza ya ahora y por la eternidad.
A Jesucristo le llamaban Rabí (Juan 1:38). En el trasfondo judío esta palabra significa: “Mi Maestro” o “El Grande”. Rabí es la expresión respetuosa, reverencial y honorífica con las que los judíos trataban a los maestros de la ley de Dios, como lo era Esdras (Esdras 7:6, 10-12, 21, 25-26). Jesucristo lo era y sus testigos, los apóstoles, lo testifican.
A Jesús también se le llamaba Maestro, que en el idioma griego quiere decir “instructor o enseñador”. Esta palabra no solo hacía referencia a su labor de maestro y a sus enseñanzas, sino también a la autoridad que era propia de todo buen maestro. (Mateo 8:19; 19:16; 26:18).
Las enseñanzas de Jesús y el sentido espiritual y desafiante con la que interpretaba la ley de Dios impresionaba y dejaba estupefactos a sus oyentes. Él claramente le daba el sentido olvidado a la ley y se encargaba de que todos sus oyentes lo notasen (Mateo 5:17-48). Ellos nunca habían oído enseñar y hablar como hablaba Jesús y así lo reconocían con emoción respetuosa (Juan 7:46). Los que lo oían pensaban, por tanto, que él había venido de parte de Dios (Juan 3:2). Son muchas las personas que escucharon a Jesucristo que se maravillaron y asombraron por la autoridad de sus enseñanzas y de su modo de impartirlas (Mateo 7:28-29).
La inteligencia y la sabiduría con la que Maestro de maestros respondía las preguntas amañadas de sus oponentes maravillaba a los testigos y avergonzaba a sus enemigos. No había trampa que pudiese con él. No había pregunta que lo confundiese. Todas sus respuestas revelaban la maldad de sus adversario y la ignorancia espiritual voluntaria en la que estaban envueltos. Fueron varias las ocasiones en las que los dejó sin absolutamente nada que decir (Mateo 22:15-22, 23-33; 34-46).
El traidor usado por el diablo para entregarlo a su muerte vicaria por los pecadores lo entregó con un beso llamándole “Maestro, Maestro” (Mateo 14:45). Que le diablo se introdujo en Judas Iscariote y lo movió en su entrega a los judíos para matarle es un hecho documentado en los evangelios (Lucas 22:3-6; Juan 13:2, 27; 6:70-71; Lucas 22:53). El Maestro, sin embargo, aun en este tan doloroso y frustrante momento nos da su ejemplo a seguir. Su trato al tal traidor infraganti resuena en la historia de la humanidad: “Entonces Jesús le dijo: Judas, ¿con un beso entregas al Hijo del Hombre?” (Lucas 22:48). El Maestro de maestros es nuestro modelo a vivir todo el tiempo y en toda circunstancia, ya justa o injusta.
El Rabino de Dios tiene que ser el principio y el fin de nuestra vida. Nuestros ojos tienen que estar atentos a él para saber siempre que hacer. Su ejemplo y su obediencia a Dios y a su palabra y todas sus acciones hicieron volver a la humanidad a Dios y él mismo es el camino para vivir con Dios desde ahora y por toda la eternidad (Hebreos 10:5-10). El amor a Dios y a la humanidad expresados en obediencia suprema a Dios nuestro Creador y Redentor es el sendero que Jesucristo nos dejó y el que todos nosotros tenemos que andar.
El día del Maestro en Perú y en todas las naciones de este mundo no debe conmemorarse ni celebrarse obviando y olvidando a Jesucristo. Todos los maestros deben acordarse de él para encontrar estímulo, sabiduría y desafío al cumplir su tan trascendental labor. El Maestro de maestros también tiene que ser conmemorado y homenajeado todo día del Maestro.
¡Muchas gracias te damos Dios nuestro por darnos a Jesucristo tu Hijo, el Maestro de maestros! ¡Ayúdanos a creer en él y a seguirlo todos los días de nuestras vidas! ¡Qué su ejemplo de obediencia por amor a ti y a la humanidad sean el combustible que nos hace vivir para ti y para otros al estar en esta tierra! Amén y amén.
Fotos: Aniversario 29 de la Institución Educativa Particular Betel, Paita, Perú.
¡ Cuidado con la nueva Nehustan, Cristianos! – Las tradiciones humanas no son la palabra de Dios.
La perdición de los seres humanos es resultado de hacer lo contrario a lo que Dios dice, manda y enseña en su palabra.
Quebrantar la voluntad de Dios al ir contra ella es el origen de todos los males que aquejan a la humanidad.
Vivir y seguir otra palabra, excepto la palabra de Dios es un error craso y garrafal.
La voluntad de Dios está transparentemente expresada en la Biblia, que es su revelación y que ha sido comunicada por él en forma oral, al principio; en forma escrita, luego; y en forma encarnada en Jesucristo Su Hijo, al final. Hebreos 1:1-3 sentencia esto claramente:
“Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo a los padres por los profetas, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyo heredero, y por quien asimismo hizo el universo; el cual, siendo el resplandor de su gloria, y la imagen misma de su sustancia, y quien sustenta todas las cosas con la palabra de su poder; habiendo efectuado la purificación de nuestros pecados por medio de sí mismo, se sentó a la diestra de la Majestad en las alturas, …”
El diablo, que es el enemigo de Dios y de los hombres, que no crea nada y que no tiene nada propio de sí, excepto el mal, es el primer tergiverzador de la palabra de Dios por antonomasia (Génesis 3:1-5).
El éxito del diablo al distorsionar y oscurecer el claro sentido y propósito de la voluntad de Dios expresada en su palabra hizo que Adán y Eva incurriesen en desobediencia y acarreasen maldición y perdición a toda la humanidad (Génesis 3:6-24)..
La deformación de la palabra de Dios que inició el diablo (Génesis 3:1-5) se expresa hoy en toda tradición humana que -quita, cubre y añade- y que es puesta por encima de lo que Dios ha dicho clara y contundemente en las Sagradas Escrituras, el Antiguo y Nuevo Testamento, que es la Biblia.
Lo terrible de la tradición humana es que quienes la originan, y la escriben y la enseñan, la presentan como si “fuese” la palabra de Dios y así, con intención o sin intención, o con buena o con mala voluntad, socaban la autoridad de la verdadera palabra de Dios, desmereciéndola y reemplazándola por ella.
Las tradiciones humanas perversas, que son una tergiverzación y una deformación de lo que Dios dice, y que usurpan y asumen el lugar de la palabra de Dios en la vida de los seres humanos, han producido religiones falsas y todo sistema religioso que contradice lo que Dios ha revelado en la Biblia.
Jesucristo denunció a los judíos por el horrible pecado de vivir sus vidas en función de “mandamientos de hombres” (las tradiciones humanas). Él fue clarísimo y su dura reprensión a ellos es la evidencia:
“Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra; mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” (Mateo 15:7-9).
El judaísmo de la época del Nuevo Testamento no hizo caso a Dios y no reconoció ni a Juan el Bautista ni a Jesús, que fueron enviados a ellos por él para su bien, porque estaban “enceguecidos” por sus “mandamientos de hombres”, que eran las tradiciones de sus maestros, las cuales poquito a poquito habían ocupado el lugar de la palabra de Dios.
El proceso paulatino de reemplazar la autoridad de Dios expresada en su palabra escrita por la autoridad del hombre expresada en “los mandamiento de hombres”, la tradición humana, ocurrió y ocurre aún hoy, y es un hecho verificable. Ni el liderazgo judío ni gran parte del pueblo judío de la época de Jesús fue consciente de que ya no vivían en función de las Sagradas Escrituras.
Las tradiciones humanas que ocupan el lugar de la palabra de Dios y usurpan su autoridad en la vida de los hombres son un gran mal y un instrumento de condenación en el mundo en todos los tiempos.
La tradición humana, aun la más “bíblica” posible y hasta la muy bien intencionada, cuando se le otorga la autoridad de palabra de Dios, es un instrumento del diablo para mantener a la humanidad alejada de Dios y que aleja, distrae, desgasta, divide y confunde a los hijos de Dios y a la iglesia de Cristo para que no se ocupen de Dios y de la misión que Jesucristo ha encomendado.
La historia bíblica y la historia de la humanidad testifican lo dañino y lo nocivo que es la tradición humana que reemplaza la palabra de Dios:
Por la tradición humana el judaísmo del Nuevo Testamento rechazó y crucificó a Jesucristo, y persiguió y se opuso violenta y mortalmente, asimismo, a los discípulos y a la Iglesia que él edificó.
Por la tradición humana el Catolicismo Romano se alejó de la enseñanza de Jesucristo y de los apóstoles y aumentó poquito a poquito doctrinas opuestas a lo que ellos enseñaron, tales como: la sucesión papal, el célibato, la salvación por cumplir sacramentos, el marianismo co-rredentor y co-mediador, la ambición política y su matrimonio con el poder político, etc.
Por la tradición humana el protestantismo no volvió totalmente a la Biblia luego de la Reforma del siglo XVI (31 de octubre 1517) sino que se mantuvo con tradiciones propias de la Iglesia Católica Romana, a saber: El bautismo de infantes, el ritualismo católico, la unión con el poder político y la persecusión violenta de los disidentes.
La tradición humana es peligrosa porque surge, al principio, como una explicación y una aplicación de la palabra de Dios a un asunto específico en un determinado momento histórico, pero después, con el tiempo, al usurpar el texto y la doctrina que intentó explicar y aplicar, se constituye en un estorbo para el crecimiento de los hijos de Dios y para el cumplimiento de la misión que tienen que cumplir.
Quienes creemos en Dios y creemos en Jesucristo Su Hijo, quien es Dios hecho Hombre, tenemos que anclar, fundamentar, alimentar y sustentar toda nuestra fe y toda nuestra vida y toda nuestra misión en la palabra escrita de Dios, que es la Biblia, la única escritura inspirada por Dios.
Nosotros, quienes seguimos a Cristo en esta época, tenemos mayor luz que nuestros antepasados en el Señor Jesucristo y no estamos obligados a sustentar nuestra fe en la tradición de los hombres o los mandamientos humanos, por más útiles y buenos que hayan sido en el contexto histórico en que fueron expresados.
Nosotros tenemos las Sagradas Escrituras completas y ya definidas en la Biblia y siempre podemos y debemos dirigirnos a ellas como fuente de autoridad para estar así siempre en la verdad y no desviarnos ni a diestra ni a siniestra.
Nosotros tenemos que vivir nuestra fe como lo hicieron nuestros antecesores primigenios. Nuestra referencia normativa para vivir a Cristo son nuestros hermanos del primer siglo, que fueron los primeros en seguirle en medio de la persecución religiosa política de su época.
La historia inspirada de la Iglesia y del Cristianismo original se encuentra en el Nuevo Testamento y hasta él tenemos que remontarnos cuando necesitamos un punto de referencia inquebrantable.
Voy a terminar esta nota, en la que me he explayado más de lo que quería.
Ninguna doctrina que no esté clara y consistentemente explicada y sustentada en la Biblia debe ser creída y seguida por los hijos de Dios y las iglesias de nuestro Señor Jesucristo.
Ninguna tradición que vaya en contra de lo que está claramente escrito en la Biblia por más razonable y lógica que sea debe ser aceptada y enseñada por quienes siguen a Jesucristo.
Ninguna tradición humana es el fundamento de los discípulos y de la iglesia de Jesucristo. No lo es ninguna tradición judía, ni aun el Antiguo Testamento “solo”. Tampoco lo es ninguna tradición católica, ya oriental u occidental. Tampoco tenemos que basar nuestra fe en a tradición reformada, ya sea luterana, o anglicana, o calvinista o de iglesias independientes.
Toda tradición humana a la que la iglesia, por la enseñanza de sus maestros y predicadores, equipara, sustituye o coloca por encima de la palabra escrita de Dios, “es” Nehustán y “tiene que ser” despedazada (2 Reyes 18:4; Números 21:9).
Los discípulos de Cristo y la iglesia que él edifica solamente se para y se sostiene en la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, la palabra de Dios, interpretada Jesus-céntricamente. Pablo expresa esta realidad en esta declaración:
“Así que ya no sois extranjeros ni advenedizos, sino conciudadanos de los santos, y miembros de la familia de Dios, edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio bien coordinado, va creciendo para un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” (Efesios 2:19-22).
Si en algo tenemos que estar de acuerdo todos los cristianos y todas las iglesias de Cristo con las tradiciones cristianas que se han originado y que se originarán hasta que Dios nos recoja, es en esto:
“Solamente la Biblia, Antiguo y Nuevo Testamento, la palabra escrita de Dios, es nuestra fuente de autoridad, para todo lo que creemos y vivimos. Amén.”
Visita a IEB Príncipe de Paz – Sullana, Perú.
Dios me privilegia al usarme como mensajero de su palabra, la Biblia. Al ser usado así, tengo la oportunidad de conocer y tratar con pastores e iglesias por todo lugar donde él me lleva.
Yo no merezco que Dios me regale su salvación eterna por medio de la fe en Jesucristo y tampoco la bendición de ser un maestro y predicador de su palabra. Pero Dios lo ha determinado así y yo tengo gran gratitud a él por su misericordia y por su gracia para conmigo y mi familia.
En mi último viaje a la ciudad de Sullana visité por segunda vez la IEB Jesucristo Príncipe de Paz. Mi primera visita a esa congregación ocurrió el año pasado, para su 25 aniversario de fundación. En esta oportunidad, acudí para iniciar con ellos una escuela modular de crecimiento espiritual.
El pastor Rubén Córdova y Nélida, su esposa, fueron mis estudiantes cuando dictaba clases en el Seminario Bautista del Perú de Trujillo. Ellos tienen dos hijas: Brianna Abigail y Brenda Grabiela. Adjunto foto de la familia pastoral, para que la conozcan y la apoyen con sus oraciones.
Nélida, esposa del pastor Rubén, es hija del hermano Adislao Córdova, quien vive en Shatoja, Provincia del Dorado, Departamento de San Martín. Adislao vivía antes en Ochamé, Moyobamba, San Martín.
Hago mención de este dato porque conocí a Adislao en Ochamé cuando empecé a predicar el evangelio, luego de mi conversión. Enseñé en mis hermanos en Cristo de Ochamé entre 1988 y 1999.
Nélida nació entre aquellos años. Ella es creyente de segunda generación. Me gozo en la forma que Dios ha obrado hasta aquí en la familia de Adislao, lo cual es visible en la vida de su hija, quien hoy está sirviendo al Señor Jesucristo al lado de su esposo.
El trabajo del pastor Rubén es óptimo. Dios lo está usando y acrecentando a la congregación por su labor. El entusiasmo espiritual de nuestros hermanos en Cristo es estimulante y contagioso. En esta congregación hay niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Me alegró ver familias completas en la congregación.
El pastor Rubén hemos hablado de cómo ayudar a nuestros hermanos en su crecimiento espiritual. Mi visita es resultado de nuestro interés por la vida espiritual de la Iglesia en la que él sirve.
En esta visita hemos repasado el curso Vida Espiritual Personal. Participaron en el curso 25 hermanos inscritos, que recibieron material impreso, para repaso.
Las clases, sin embargo, las escucharon muchos hermanos más, porque toda la congregación fue invitada a participar del curso. Dios tocó mi corazón para edificación entre ellos. Su avidez por aprender era contagioso y estimulante.
Dios mediante, volveré a visitar la congregación dentro de tres o cuatro meses, ya que desarrollaremos con ellos el plan de capacitación que describo en esta mi página. https://segundorodriguez.com/capacitacion-biblica/
La presencia de Cristo entre nosotros al estar congregados estudiando la Biblia era evidente. Jesús está entre nosotros sus hijos cuando estamos congregados en su nombre. dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).
Es una bendición grande que Cristo vive y está en su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Su presencia entre sus hijos y en sus hijos es por medio del Espíritu Santo que mora en todos quienes creemos en Jesús y le seguimos. (1 Corintios 6:19-20).
Mi experiencia entre los hermanos de la IEB Príncipe de Paz ratificó mi convicción de que congregar con los seguidores de Jesús es vital e indispensable para crecer y afirmar la comunión con nuestro Salvador; y para incrementar y fortalecer, también, el compañerismo y la amistad con nuestros hermanos en Cristo.
Estoy muy agradecido a Dios por el pastor Rubén y su pasión por servir en la evangelización de los no creyentes y en el perfeccionamiento de los hijos de Dios a la imagen de Cristo. Dios bendiga a su siervo y a su familia y prospere todo el trabajo que el pastor Rubén está haciendo en la congregación.
Estoy muy entusiasmo por serle útil a Dios siendo una ayuda a sus siervos y a su iglesia. Cooperen con nosotros con sus oraciones. Pidan en forma específica que Dios prospere en proyecto de capacitación para el crecimiento espiritual que hemos empezado en la congregación.
Dios ha animado mi alma al conocer un poco más al pastor Rubén y su familia, y también a la congregación a la que pastorea.
La obra de Dios requiere de más hombres y mujeres que quieran servir en ella como ya lo están haciendo el pastor Rubén y Nélida, su esposa. Ayudémosle con nuestras oraciones.
Termino esta crónica pidiéndole a Dios que envíe muchos más obreros a su mies, ya que la mies es mucha y la necesidad de obreros es grande. (Mateo 9:37-38).
El misionero Abel Rodríguez y familia y la Iglesia Maranata de Pucallpa.
Mi vida desde el 29 de junio de 1987 está marcada por mi fe en Jesucristo. Desde esa fecha en adelante, la iglesia que él está edificando ha sido, es y seguirá siendo crucial en mi vida.
Me he ocupado, me ocupo y me ocuparé en la obra que Dios está realizando en este mundo a través de la iglesia de Jesucristo Su Hijo hasta que él lo determine. Mi corazón se regocija y encuentra satisfacción en serle útil a Dios, a Su Iglesia y a todo aquel que me necesite.
Soy testigo de la gracia y la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Experimento y veo la obra que Dios está realizando en donde vivo y en dondequiera que él me lleva. Mi alma se regocija al contar lo que Dios hace en sus hijos y a través de ellos.
Desde hace ya dos años atrás, Dios me ha hecho ver su obra de salvación y santificación en la Iglesia Bautista Maranata de Hortencia Pardo, Pucallpa. Llegué a la congregación y a la ciudad gracias al pastor Abel Rodríguez y a su familia. El pastor Abel y su familia y su congregación se han convertido en parte de mi vida. Mi ser se regocija cada vez que estoy entre ellos.
El pastor Abel y Juanita, su esposa, son mis amigos en Cristo Jesús desde hace ya muchos años atrás. Los conocí en Trujillo, mi ciudad. Nosotros coincidimos en el Seminario Bautista del Perú. También nos hemos visto durante varias oportunidades en el Campamento de Pastores en Aucallama, Huaral, Lima. Dios me ha dado siempre muy buenos tiempos con ellos.
Abel y Juanita tienen un hijo, Isaac, quien está casado con Nila y tiene ya una hijita. La familia entera sirve hoy a Dios en Pucallpa, en la Iglesia Bautista Maranata. Mi ser se llena de contentamiento cuando veo una familia completa que trabaja para Dios en la extensión del evangelio de Jesucristo.
Conocer e interactuar con la congregación que dirige el pastor Abel es un privilegio mayúsculo para mí. Los hermanos de la iglesia Maranata son personas que quieren aprender la palabra de Dios. Les gusta la Biblia; la leen, la creen, la estudian y la obedecen. Su devoción y su atención por las escrituras es estimulante. Mi ánimo se acrecienta al verlos valorar la palabra de Dios.
Dios me ha dado la bendición de repasar con ellos varios cursos bíblicos: “Vida Espiritual Personal”, “La Misión de la Iglesia”, “Síntesis del Antiguo Testamento”, “Síntesis del Nuevo Testamento”, “Síntesis de Doctrina Bíblica” y “Síntesis Básica de Historia de la Iglesia”. Nosotros ocupamos un promedio de ocho horas por cada curso. Dios mediante, estudiaré con ellos otros cuatro cursos más en los meses siguientes.
Los hermanos de esta congregación tienen también un muy buen compañerismo. Me edifica la forma en la que se preocupan los unos por los otros. El señor Jesucristo está siendo glorificado por ellos y me gozo en ver cómo están creciendo en él cada día.
Desde luego, ellos como todos los hijos de Dios, no son perfectos, ni impecables, pero aman a Dios y viven su fe con entusiasmo. Los hermanos en Cristo de esta congregación, asimismo, como todos los hijos de Dios en todo este mundo, tienen sus sufrimientos, sus enfermedades y sus luchas espirituales, pero no se amilanan, sino que se fortalecen en Cristo y su fuerza, y siguen adelante.
Hay un detalle más que me encanta de estos mis hermanos y que he visto cada vez he estado allí. El domingo al mediodía, después de las clases bíblicas y del servicio de adoración y alabanza a Dios, ellos almuerzan juntos. Cada familia trae su almuerzo y pronto se arma un buffet con diversos potajes.
El tiempo de comer es buenísimo. Es una gran oportunidad para dialogar y edificarse mutuamente. La amistad y el compañerismo se acrecientan en los momentos de comunión alrededor de los alimentos. La exhortación del escritor inspirado en Hebreos 10:24-25 cobra relevancia y la importancia debida en este contexto fraternal: “Y Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”
Pido sus oraciones por el pastor Abel Rodríguez e Isaac su hijo, y sus respectivas familias. Ellos trabajan por amor a Cristo allí y están haciendo un buen trabajo. Pido sus oraciones también por los hermanos de la congregación, para que Dios los afirme en la fe en Cristo y en su labor de testificar de nuestro Salvador a quienes los rodean. La oración, recordemos, es una actividad espiritual con la que siempre podemos ayudarnos unos a otros. (Romanos 15:30-33).
En especial, y terminando este testimonio, pido sus oraciones por el hermano Odín y su familia. El hermano Odín tiene un mal en su cuerpo que lo aflige sobremanera. Toda la iglesia está orando por él y nosotros también podemos ayudarle con nuestras oraciones aun cuando estemos lejos. Pidamos que Dios siga fortaleciéndole y animándole.
Gracias por leer este testimonio y por orar los hermanos en Cristo que están esta congregación y que están sirviendo fielmente a nuestro Señor y Salvador.
“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”
Hechos 9:31
¡Congreguemos, congreguemos, congreguemos!
Congregar es una costumbre saludable, que edifica, fortalece y anima el alma de todo hijo de Dios.
No congregar es una mala costumbre y debe ser un hábito extraño en nuestras vidas.
Dios nos anima a no dejar de congregar. ¡Hagámosle caso a Dios y congreguemos, congreguemos, congreguemos!
Hoy recibí bendición y ánimo abundante al reunir en la congregación en la que participo, la Iglesia Bautista Betel de Trujillo, Perú. Dios me motivo con la clase de la Academia Bíblica, con los hermanos que vi, saludé y hablé, con los himnos que se entonaron, con la predicación de la palabra de Dios, y con la comunión por medio lo que conocemos como la cena del Señor.
Congregar siempre, siembre es bueno, y hoy yo fui muy consciente de esa bondad.
En la clase de la Academia Bíblica hablamos sobre la necesidad de examinar nuestras vidas, antes que la de los otros. Necesitamos quitar primero la viga de nuestro propio ojo para poder ver bien así la paja en el ojo de otro. La exhortación de la clase fue muy apropiada y pertinente.
La predicación giró alrededor del cómo debemos vivir los seguidores de Jesucristo. Se nos dijo claramente que ya no debemos conducirnos ni ver las cosas conforme a la carne, es decir, en conformidad a nuestra vida antigua. También, se nos dijo que debíamos vivir predicando el evangelio de Jesucristo a toda persona, por dondequiera que vayamos. Finalmente, se nos exhortó a vivir conscientes de que representamos a Dios ante los demás.
Los cristianos tenemos una gran responsabilidad y la predicación nos animó a asumirla y a vivirla con la ayuda de Dios.
Los himnos también alentaron mi alma y los filmé para compartirlos. En mi canal de YouTube los podrán ver y oír.
Participar en la cena del Señor también alentó mi alma. El cuerpo de Cristo fue molido por nuestros pecador. La sangre de Jesús fue derramada para rescatarnos de nuestra maldad y comprarnos para pertenecer a Dios. En la cena del Señor se nos hizo recordar este hecho glorioso y mi fe fue fortalecida.
Recordemos, congregar es bueno siempre.
Congregar estimula a amar a quienes nos rodean.
Congregar nos ayuda a enfocarnos en hacer buenas obras.
Congregar nos permite ser un estímulo para nuestros hermanos en Cristo.
Congregar refleja nuestra obediencia a Dios.
Congregar nos coloca en el contexto apropiado para escuchar a Dios.
¡Qué Dios nos ayude a congregar, congregar, congregar!
Amén.






