El hábito de Reconocer y honrar: El ejemplo de Pablo con los colaboradores de la iglesia que tenemos que imitar.

¿Damos por sentado el trabajo de los voluntarios en la iglesia? Un análisis somero de Romanos 16 y el hábito paulino de honrar a quienes cooperan en la obra de Dios. El dar el honor que les corresponde les ayudará a trabajar voluntariamente con mayor gozo aún.

Necesitamos reconocer a quienes cooperan y sirven en las labores de las congregaciones de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. Esta reflexión sobre el valor del servicio voluntario en la congregación local y la importancia de visibilizar a quienes sirven por amor a Dios me vino a la mente justo este domingo que pasó. Se las comparto para edificación.

Pablo, el apóstol de Jesucristo a los gentiles, tenía un hábito que quienes hoy apacientan y presiden las iglesias de Jesucristo deben imitar continuamente: Él reconocía y saludaba delante la iglesia a los hermanos en Cristo que lo apoyaban y cooperaban en la obra de Dios.

Todo el capítulo 16 y los nombres y saludos que hay en él son la evidencia.

Fijémonos solo en este texto como evidencia de su tan estimulante hábito: “Saludad a Trifena y a Trifosa, las cuales trabajan en el Señor. Saludad a la amada Pérsida, la cual ha trabajado mucho en el Señor.” (Romanos ‭16‬:‭12‬). En el capítulo hay muchos otros nombres con sus respectivos reconocimientos. No cito más ejemplos porque, como dice el dicho: “Para muestra solo basta un botón.”

Los hermanos que sirven a Dios y que cooperan con los siervos de Dios y con la iglesia local en las diferentes actividades lo hacen voluntariamente, por gratitud a nuestro Señor Jesucristo. Ellos no ganan dinero por su labor. Su trabajo es, por lo general, una ofrenda de amor a Dios por su obra salvadora.

Mucho del trabajo que se realiza en las iglesias locales de hoy es posible gracias a la buena voluntad de estos nuestros hermanos en Cristo. La dirección de los servicios, las enseñanzas a los diferentes grupos, la administración del dinero, la impresión de materiales educativos, el liderazgo de las áreas de trabajo, etc., son una realidad debido a la disposición de los hermanos voluntarios.

Ellos no están buscando que los reconozcamos y felicitemos por su labor, pero eso no significa que no debamos hacerlo. Seguro que ni Trifena, ni Trifosa, ni Pérsida buscaban reconocimiento humano por su labor, pero eso no evitó que Pablo las mencionase por su nombre y resaltara su labor ante los hermanos.

Esta práctica paulina vino a mi mente este fin de semana porque fui testigo del reconocimiento a los maestros que sirven en la IB Nueva Jerusalén de Florencia de Mora, Trujillo, Perú. Dios me llevó allí para enseñar y para participar también en ese reconocimiento con palabras de aliento a ellos.

Lo que vi me dio luz sobre lo que podemos hacer para honrar a estos hijos De Dios:

1. Podemos mencionar su trabajo y el tiempo que dedican a hacerlo para que los hermanos de la Iglesia los valoren.

2. Podemos darles menciones honrosas por su labor y algún presente significativo como recompensa simbólica.

3. Se puede hacerles un programa especial con un bocadillo en honor a su labor. (Eso es lo que hicieron el domingo).

4. Se les puede dar una ofrenda por su labor al menos una o dos veces por año. (Según la iglesia pueda).

5. También se les puede llevar de paseo a algún lugar de la ciudad que sea atractivo. Estas son algunas ideas, pero cada iglesia sabrá lo que puede hacer. Lo esencial es hacerlo.

Doy gracias a Dios por el pastor Joel que me dio el privilegio de compartir la palabra de Dios a los hermanos de la congregación y a sus maestros. Disfruté un buen tiempo de comunión con ellos. Aprecio y valoro a quienes sirven a Dios, también a los siervos de Dios que consideran y expresan su gratitud a sus colaboradores.

Finalizo mi escrito reiterando lo que acabo de escribir: Agradezcamos y honremos a quienes cooperan con nosotros y que hacen posible la planificación y la ejecución de todas las actividades que programamos para Dios y para nuestros hermanos en nuestras congregaciones y fuera de ellas. Amén.

Foto: El pastor Joél, su esposa y los hermanos en Cristo que sirven como maestros en la congregación que pastorea. También fui añadido al grupo, fue mi privilegio.

#ServicioCristiano #Gratitud #LiderazgoPastoral #IglesiaLocal #Trujillo

A quienes convocar, entrenar e integrar en el liderato de la obra de Dios.

Se necesitan obreros para la obra de Dios y los siervos de Dios que ya están trabajando para él son los encargados de identificarlos, convocarlos, entrenarlos e integrarlos a la misión de Dios.

Pablo como veedor y convocador de obreros.

Pablo es el modelo para convocar y asimilar a otros en la obra de Dios. Él convocaba obreros para que apacienten la grey de Dios y la administren misionológicamente, es decir, “administrar las iglesias no solo para mantenerlas, sino con una visión activa de expansión y alcance de los aún no discípulos de Cristo”.

Su labor de convocatoria y llamamiento a Timoteo se describe en este siguiente párrafo de tres versículos:“Después llegó a Derbe y a Listra; y he aquí, había allí cierto discípulo llamado Timoteo, hijo de una mujer judía creyente, pero de padre griego; y daban buen testimonio de él los hermanos que estaban en Listra y en Iconio. Quiso Pablo que este fuese con él; y tomándole, le circuncidó por causa de los judíos que había en aquellos lugares; porque todos sabían que su padre era griego” (HECHOS‬ ‭16‬:‭1‬-‭3‬ ‭RVR1960‬‬).

Pablo nos marca el camino a seguir sobre quienes son los que tienen que ser reclutados, entrenados e integrados como líderes de la obra de Dios.

El Modelo en Listra

Pablo identificó y convocó a Timoteo en su segundo viaje misionero, cuando llegó a Derbe y a Listra. Al convocarlo para mentoreo misionero, reveló las características que se debe buscar en aquellos que deben ser encaminados para encabezar las congregaciones de hijos de Jesucristo.

Hechos 16:1-3 describe a Timoteo con al menos tres características claves:

  1. Era un discípulo.

  2. Tenía buen testimonio ante los hermanos.

  3. Estaba dispuesto y listo para servir a Dios en la extensión de su evangelio.

La formación de los pastores y misioneros y sus respectivos colaboradores y relevos debe realizarse con hijos de Dios que tienen estas cualidades básicas.

La Base de la Iglesia Local

Esas tres características las desarrolló Timoteo en su congregación local. Fueron los obreros y los hermanos en Cristo de su ciudad quienes lo ayudaron a crecer en estos rasgos de su carácter. Pablo lo llamó como parte de su equipo de obreros y lo hizo crecer aún más, pero todo lo que logró en él fue sobre la base de lo que Dios ya había hecho en Timoteo en su iglesia local.

Los centros de entrenamiento de obreros deben edificar sobre el trabajo de los líderes y de las iglesias locales, pero sin usurpar ni estorbar su labor. Imitemos al apóstol de gentiles. Convoquemos a la obra de Dios a hermanos en Cristo que son discípulos, que tienen buen testimonio y que quieren de corazón servir en la extensión del evangelio.

Oración Final

Sigue levantando obreros para encabezar tus congregaciones y dirigirlas al crecimiento espiritual y al cumplimiento de la gran comisión, oh buen Dios y Padre de Jesucristo, nuestro Señor y Salvador. Amén

Foto de encabezado

Imposición de manos y consagración al ministerio pastoral de la Iglesia Bautista Betel de la ciudad de Paita a Pablo Paiva (mayo 2025), quien se formó en forma básica en esa misma congregación, primero, y en el Seminario Bautista del Perú, después.