La iglesia de Cristo y el Cristianismo bíblico no necesitan del poder político …

“La iglesia de Cristo y el Cristianismo bíblico no necesitan del poder político para existir y cumplir su misión en este mundo.”

El poder político expresado en el poder gobernante se opuso, ilegalizó y persiguió a los cristianos e intentó impedir el nacimiento, crecimiento y establecimiento de la Iglesia de Jesucristo en este mundo.

De haber sido por los gobernantes y por el poder político de la época, ni la iglesia de Jesucristo ni el Cristianismo existirían en este mundo.

He reflexionado en este hecho por la declaración de un Sacerdote Copto que vi y comenté en Twitter. Este sacerdote dijo: “Los cristianos fuimos en su día los gobernantes y la mayoría de Egipto. Hoy sufrimos persecución y luchamos por sobrevivir”.

Creo que la declaración del sacerdote copto necesita un comentario desde la perspectiva del Nuevo Testamento y es por eso que escribo esta nota.

La Iglesia de Cristo y el Cristianismo (el inicial, el del Nuevo Testamento), que fue y es el resultado de un vínculo espiritual con Dios por medio de la fe en Jesucristo; empezó, se extendió y se afirmó en el mundo en los primeros 100 años de esta era a pesar de la persecución del judaísmo y sus gobernantes, primero; y del paganismo y el Imperio Romano, después.

El Cristianismo, expresado en aquel tiempo únicamente por la Iglesia que edificó y edifica Jesucristo, no necesitó del poder político ni del poder de los gobernantes para existir, crecer, establecerse y cumplir su misión en este mundo.

El evangelio de Cristo y la iglesia de Cristo entendidos como una relación espiritual personal con Dios (Cristianismo Neotestamentario) es indestructible e inmortal, y se ha vivido, se vive y se vivirá siempre vibrante y ferviente, aun cuando el poder político los persiga sutil, abierta, violenta o mortalmente.

Siempre hay que tener presente que este Cristianismo es obra de Dios. Gamaliel, un fariseo doctor de la ley judía, fue el primero en razonar en el hecho de que la permanencia de los discípulos de Jesucristo era un evidencia de que la obra y el mensaje de Jesucristo se debía a Dios (Hechos 5:38-39).

Ni las puertas del infierno, ni el poder político a su servicio, por tanto, prevalecerán en ninguna manera contra la iglesia que Jesucristo está edificando. Él mismo lo dejó bien en claro cuando habló de ella por primera vez en Mateo 16:18.

Las creencias y las ideologías opuestas al Cristianismo solamente pueden opacar, triunfar y reemplazar a su expresión meramente religiosa, política, cultural, mundana, civilizatoria e histórica. Estas ideologías anticristianas solo pueden sobreponerse a estas expresiones del cristianismo cuando tienen poder político y poder gubernamental.

Las ideologías núcleo que son opuestas y enemigas del Cristianismo, y que la perseguirán siempre al obtener y ejercer poder político, y al extremarse y violentarse, son: el ateísmo, el politeísmo, el monoteísmo anti Jesús, el humanismo anti cristiano, el animismo y el cristianismo mundanalizado o secularizado o politizado (que es el cristianismo que deja su esencia neotestamentaria).

El Sacerdote copto está exponiendo, en consecuencia, un hecho parcial que es verificable. El cristianismo, en tanto expresión religiosa, política, cultural, mundana, civilizadora e histórica, sí “necesitó” del poder político y gubernamental para, como él dice, “sobrevivir”. Constantino, que promulgó la libertad religiosa y Martín Lutero, que tuvo apoyo político de Federico el sabio para lograr lo que se conoce como Reforma Protestante, son dos evidencias.

El mundo está cada vez más peligroso para el cristianismo que ha perdido su esencia neotestamentaria, pero no para el Cristianismo y los cristianos que siempre la mantienen. Este cristianismo y estos cristianos viven muy conscientes de esto que dijo Pablo en el libro de Hechos:

“… confirmando los ánimos de los discípulos, exhortándoles a que permaneciesen en la fe, y diciéndoles: Es necesario que a través de muchas tribulaciones entremos en el reino de Dios.” (Hechos de los Apóstoles 14:22).

El Cristianismo que ha perdido su esencia, su fundamento y su referencia bíblica autoritativa sí tiene que poner las barbas en remojo. Ese tipo de Cristianismo está siendo abandonado en la mayoría de los países europeos y es muy posible que sea reemplazado completamente por ideologías y creencias que son le son antagónicas.

El Cristianismo que no está fundamentado en el Nuevo Testamento puede ser opacado, absorbido o desaparecido por cualquiera de las creencias o ideologías que son contrarias a Jesucristo y a la palabra De Dios, que está en la Biblia.

Al contrario de lo que ocurre o ocurrirá con esa expresión del Cristianismo, la cristiandad y la iglesia de Jesucristo, en tanto obra de Dios por medio del Espíritu Santo sobre la base de la Biblia, la palabra de Dios, y la fe en Jesucristo; que ha vivido y vive y vivirá, y que cumplió y cumple y cumplirá su misión, a pesar de la oposición y la persecución política y diabólica; avanzan victoriosas e invencibles hacia su encuentro eterno con Dios al final de los tiempos, que cada vez es más cercano.

El ideal de la Iglesia de Cristo y del Cristianismo neotestamentario, que no era perfecto, pero que era fiel, nunca fue asimilar o absorber al poder político. Su ideal era predicar el evangelio a toda criatura y discipular a todas las naciones. Toda criatura y todas las naciones tenían que creer en Jesús y seguirle.

Esa iglesia y esa cristiandad no necesita “un matrimonio” con el poder político para vivir y cumplir su misión en este mundo. Su existencia y su misión han sido, y son, y serán una realidad en esta tierra porque Dios está trabajando en su seno y nada ni nadie puede impedir lo que él está haciendo en sus seguidores y a través de todos ellos. Amén.