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El mes de junio, Dios y su buena voluntad, y yo.
Junio es el mes clave de mi vida. Las bendiciones cruciales de mi existencia ocurrieron en este mes y mientras Dios me tenga con vida en esta tierra voy a testificar tal realidad.
Dios me dio existencia y el privilegio de vivir el 20 de junio. Mi conversión a Jesucristo, el perdón de pecados y la vida eterna por la fe en Jesús fueron un hecho el 29 de junio. Empecé a vivir con mi esposa el 3 de junio. Mi paternidad y la familia que Dios me ha dado empezaron a gestarse en ese bendito mes.
Antes de mi conversión a Cristo (a los 22 años) no “veía” a Dios y no interpretaba mi vida ni los sucesos alrededor de ella en función a él y a su buena voluntad para conmigo. Yo no tomaba en cuenta a Dios.
Ahora que creo en Dios verdaderamente y que le sigo por medio de Jesucristo Su Hijo, no puedo ver mi vida sin él y sin su gracia y su misericordia. Mi pasado, mi presente y mi futuro no tienen explicación razonable ni sentido positivo sino por Dios y su obra a mi favor.
El Salmo 71 fue escrito por un hombre que confiaba en Dios, y que analizaba su vida en base a él y a su cuidado paternal misericordioso. El autor de ese salmo ya era un anciano, un adulto mayor, y su escrito lo evidencia.
Yo también he empezado a ser un anciano. Cada día, cada mes y cada año me introduzco más a esa etapa humana. Junio me recuerda cuántos años me tiene Dios en esta tierra. Junio me examina y me hace pensar en el bien que Dios me ha hecho desde mi llegada a este mundo hasta este momento.
El autor del Salmo 71 veía su concepción, su juventud y su vejez en función de Dios y de su providencial obra a su favor y yo quiero hacer lo mismo que él. Este párrafo de su salmo es su testimonio y también el mío: “Porque tú, oh Señor Jehová, eres mi esperanza, seguridad mía desde mi juventud. En ti he sido sustentado desde el vientre; de las entrañas de mi madre tú fuiste el que me sacó; de ti será siempre mi alabanza.” (Salmos 71:5-6).
Dios me ha bendecido abundantemente y no tengo queja alguna de Dios, sino solo adoración y alabanza agradecida para con él. Su bondad y su misericordia me han acompañado siempre.
Mi concepción, mi nacimiento, mi niñez, mi juventud, mi conversión a Jesucristo, mi servicio a Dios, mi matrimonio, mi paternidad y mi vida hasta este punto solo tienen explicación en la gracia de Dios y en su paciencia para conmigo, las cuales se expresaron providencialmente en el mes de junio.
Muchas gracias Dios y Padre de Jesucristo por tu bondad y tu paciencia para conmigo. Amén
¡Mi gratitud y admiración a Dios en Jesús Su Hijo!
¡Mi gratitud y admiración a Dios en Jesús Su Hijo!
¡Siempre me sorprendes y maravillas, Dios creador y redentor mío!
¡Tu bondad y tus misericordias son muchas, me deslumbran en todo momento!
¡Mi día a día lo vivo esperando solamente en ti, Dios fiel y bondadoso!
¡Tú eres todo para mí!
La comida diaria para mi familia y para mí;
La bebida para nuestra sed y nuestra limpieza;
La vivienda en la que nos refugiamos y reposamos;
El trabajo y las fuerzas para trabajar;
El ánimo y la esperanza de lo bueno y mejor en la tierra de mi peregrinaje y misión;
¡Todo esto, y mucho más, son posibles gracias a ti, por ti y en ti, bondadoso Dios!
¡Eres bueno, Dios mío, creador mío y redentor mío!
¡Eres fiel y leal para con todas tus criaturas!
En Jesucristo te encontré a ti un día inolvidable.
En Jesucristo tú me buscaste, me hallaste y me recibiste.
En Jesucristo tu amor y tu gracia tú me mostraste.
Mi vida fue, es y será siempre nueva porque me uní por fe en Jesucristo a ti.
No he sido, no soy, ni seré perfecto, sino hasta que Jesús tu Hijo venga otra vez y me transforme totalmente para ser como él es.
El pecado aún me agobia, me acecha y me derrota, pero por Jesús y su obra de salvación estoy delante ti y me levanto, para seguirte hasta el fin de mis días en este mundo.
¡Muchas gracias, Dios mío, por darme, en Jesús tu Unigénito, vida, que es tuya y también mía!
¡Muchas gracias, Dios mío, por tu paciencia y por tu constante bondad para conmigo y mi familia!
¡Nosotros todos somos lo que somos por ti, en ti y para ti!
¡Solamente por ti, en ti y para ti, consagrado a Jesús quiero vivir!
¡Qué tu Espíritu Santo me llene, fortalezca, motive e impulse a agradarte y a servirte solo a ti!
¡Gracias, muchas gracias, Dios mío, mi creador, mi redentor y mi sustentador!
Amén y amén.
(5 de octubre 2023)


