Elon Musk, su equipo de trabajo y todos sus trabajadores y sus empresas son una evidencia de la eternidad que Dios nuestro Creador ha implantado en nuestros corazones.
Los diccionarios definen a la “Eternidad” (del latín aeternitas) como algo que no tiene principio ni fin, o que está completamente fuera del flujo del tiempo. La eternidad, en consecuencia y en última instancia, es la ausencia total de limitaciones.
En forma práctica y vivencial, en el ser humano, la eternidad, que le es inherente, se expresa en: 1) Ir contra lo que lo limita, 2) Mejorar, mejorar y mejorar, 3) Ir cada vez más veloz y más lejos, 4) Hacer las cosas cada vez más grandes o más chicas, etc. La eternidad es lo que hace que la humanidad no se rinda ante la adversidad, sino que la sobrelleva, la supera y la transforma.
La eternidad se ha expresado en gente como Elon Musk y otros, que son quienes llevan a la humanidad a estadios superiores. Muchos de estos hombres creían en Dios y hacían lo que hacían por él, en él y para él (Isaac Newton, 1643–1727; Blaise Pascal, 1623–1662; Wernher von Braun, 1912–1977), pero muchos no tomaban en cuenta a Dios y hasta negaban su existencia (Alan Turing, 1912–1954; Claude Shannon, 1916–2001; Stephen Hawking, 1942–2018).
Yo no sé qué es lo que piensa y cree del Dios de la Biblia Elon Musk y toda la gente que trabaja con él. Tampoco sé si es que él y ellos hacen lo que hacen porque creen en Dios y porque saben que el universo es su obra, y que como tal, así como se puede conocer a Dios, se puede también conocer e investigar su universo e ir cada vez más allá.
Mi nota tiene por objeto mostrar que Elon Musk, su equipo de trabajo y sus empresas son una evidencia concreta y contemporánea de que lo que escribió Salomón en Eclesiastés 3:11 es totalmente cierto e indubitable: “Todo lo hizo hermoso en su tiempo; y ha puesto eternidad en el corazón de ellos, sin que alcance el hombre a entender la obra que ha hecho Dios desde el principio hasta el fin.”
El sabio que escribió Eclesiastés presenta tres verdades claves sobre el universo, la humanidad y Dios:
El Universo es hermoso, infinito e incontenible.
El hombre tiene eternidad en su corazón y es quien disfruta la belleza del universo y quien intenta entender y contener la obra inmensurable (Su Creación) de Dios.
El Universo y el Ser Humano son obra de Dios y solamente se entienden y se usan bien a partir de creer en él, seguirle o de ser su criatura aun cuando uno lo niegue y no lo acepte.
