A propósito del anuncio del cierre del Spurgeon’s College de Londres

La educación bíblica teológica de quienes serán los pastores y maestros, y los evangelistas que perfeccionarán a los Santos para la obra del ministerio tiene que repensarse, redefinirse y actualizarse constantemente.

Escribo esto a propósito del anuncio del cierre del centro de entrenamiento que fundó Spurgeon en 1856, el Spurgeon’s College de Londres.

La noticia no me toma por sorpresa.

Soy ya varios los años en los que noto la necesidad de hacer cambios en la preparación de obreros para la obra de Dios. Mis ideas las he dialogado con cuantos he podido. Mis propuestas, asimismo, las he llevado y las llevo a cabo en todo lugar en los que me han abierto las puertas.

Por cierto, mis ideas y propuestas no son nada complejas. Son, diría yo, básicas, sencillas y fáciles de implementar … si es que hay quienes quieren enseñar y quienes quieren crecer.

La noticia del cierre del Spurgeon’s College me hizo recordar también el cese del Seminario Bautista El Calvario de Lansdale, Pensilvanya, Estados Unidos, que ocurrió el 2014.

El cierre de iglesias locales (que ocurre, y la historia lo evidencia) y de instituciones de entrenamiento (como las que menciono en esta nota) no implica que Dios deja de obrar, y de salvar pecadores, y de perfeccionar a sus santos para su obra. No. No significa eso. Lo que significa es que no hay que quedarnos estáticos, sino que hay que seguir viviendo a Cristo y creciendo en él.

Dios siempre está levantando obreros para su mies, que es mucha. Estos obreros tienen que ser preparados en función de lo que dice efesios 4:11-16. Los pastores, los misioneros, los líderes y las congregaciones tienen que estar siempre alertas a lo que Dios está haciendo en pro de esa preparación.

La obra de Dios por medio de Jesucristo Su Hijo y Su Espíritu Santo en, por y a través de Su Iglesia y la predicación de Su Palabra escrita, la Biblia, es inmortal y permanece para siempre. Amén.

Foto: Todo lo que existe que hemos edificado los seres humanos en esta tierra pasará. Lo único que permanecerá para siempre es lo que se hace siguiendo y practicando la palabra de Dios.