El diablo existe, es nuestro enemigo y hacerle caso y seguir su engaño nos trae muchísimos males. Todo aquel que lee la Biblia y cree, sabe que el diablo tuvo mucho que ver en la caída en desobediencia de Adán y Eva, los padres de toda la humanidad.
En Génesis 3:1-5 se relata que, previo a pecar contra Dios, Eva dialogó con la serpiente, que era la más astuta de todos los animales.
En Apocalipsis 12:9, a esta serpiente, que se la denomina antigua, y que en ese contexto es el dragón que lucha contra Miguel y los ángeles de Dios, se le llama diablo y Satanás. “Y fue lanzado fuera el gran dragón, la serpiente antigua, que se llama diablo y satanás, el cual engaña al mundo entero; fue arrojado a la tierra, y sus ángeles fueron arrojados con él.”
Reitero, el relato bíblico es clarísimo: el diablo, Satanás, existe y quiere destruirnos. Para nosotros, quienes hoy nos guiamos por la Biblia, este hecho está fuera de discusión.
Pero …
Adán y Eva no sabían que existía el diablo y que era su enemigo. En la narración bíblica no hay indicios siquiera de que supiesen de su existencia. Adán y Eva cayeron en las garras del diablo, y creyeron su engaño, e hicieron conforme a su mentira.
El diablo como estratega y adversario no tiene nada nuevo que inventar para dañarnos. Él siempre usa las mismas mentiras. Estas mentiras le dieron “triunfo” temporal. No necesita cambiarlas. Mientras más se ignora sus mentiras, más victoria obtiene él, y más hombres arrastra hacia sí y hacia su condenación.
La estrategia mentirosa del diablo está revelada en su primera aparición y en su primera victoria contra los hombres. Génesis 3:1-5 es un pasaje clave para entender cómo actúa el diablo y cómo es que quiere alejarnos de Dios y encaminarnos hacia la desobediencia.
El texto bíblico es muy elocuente:
“Pero la serpiente era astuta, más que todos los animales del campo que Jehová Dios había hecho; la cual dijo a la mujer: ¿Conque Dios os ha dicho: No comáis de todo árbol del huerto? Y la mujer respondió a la serpiente: Del fruto de los árboles del huerto podemos comer; pero del fruto del árbol que está en medio del huerto dijo Dios: No comeréis de él, ni lo tocaréis, para que no muráis. Entonces la serpiente dijo a la mujer: No moriréis; sino que sabe Dios que el día que comáis de él, serán abiertos vuestros ojos, y seréis como Dios, sabiendo el bien y el mal.”
La estrategia del diablo, Satanás, están visibles en este párrafo, si es que queremos verla:
- El diablo se presenta disfrazado. En este caso, se disfrazó en la serpiente. No había nada malo en sí en la serpiente misma. El mal estaba en el diablo, que la usó, para engañar a nuestros padres. Pablo entendió que el diablo usa disfraz y así lo declaró en 2 Corintios 11:14.
- El diablo se presenta a nosotros como muy interesado en nuestro bienestar. Fue él quien se acercó a la mujer. Él estaba acechando a nuestros padres. Estaba buscando el momento oportuno. Cuando lo encontró, se acercó y habló con la mujer como si estuviese muy interesado en su bienestar que, según su concepción maligna, Dios estaba estorbando con la restricción que les dio.
- El diablo siembra dudas sobre el carácter veraz de Dios y su buena voluntad para con nosotros. Dios creo a Adán y Eva para representarlo antes toda su creación. Él entregó toda su creación bajo la administración de nuestros padres. Era bastante obvio en palabras y hechos que Dios tenía muy buena voluntad para con nuestros padres. Dios, incluso, hizo un huerto para ellos, los creó allí, y les dio una libertad amplísima, y una muy mínima y protectora prohibición. El diablo, empero, con su pregunta inicial, insinuó que Dios tenía mala voluntad para con ellos. También, él acusó a Dios de no ser veraz, sino mentiroso. Es triste, pero nuestros padres cayeron en esa mentira.
- El diablo niega la veracidad de la palabra de Dios y de las consecuencias por desobedecerla. El mandato de Dios en Génesis 2:16-17, como mencioné antes, contenía abundante libertad y una mínima y protectora restricción. Ellos podían comer todo fruto del huerto en Edén, incluso, el árbol de la vida. Solo les estaba vedado el árbol de la ciencia del bien y del mal. Ese árbol les estaba vedado porque la ciencia del bien y el mal debían obtenerla desde la experiencia de obedecer, no de desobedecer. Ese árbol les estaba vedado para protegerlos de morir, ya que eran mortales en potencia. La desobediencia a Dios les acarrearía la muerte en experiencia. El diablo logró engañar a nuestros padres y desobedecieron y murieron, espiritualmente (en ese instante) y físicamente (después).
- El diablo afirma que ir contra Dios y contra lo que él ha establecido es la manera de superarnos y alcanzar nuestra similitud con Dios. Adán y Eva fueron hechos por Dios a “su imagen” y a “su semejanza”. En ese sentido, ellos ya “eran” como Dios y ya “sabían” el bien y el mal, pero desde la obediencia a Dios. El diablo les engañó haciendo que piensen que no “eran” como Dios y que no “sabían” el bien y el mal. El diablo tuvo éxito y nuestros padres aceptaron su propuesta de desobedecer a Dios para superarse y alcanzar la semejanza divina.
El diablo sigue mintiendo y engañando.
Él le dice a la gente que no necesita a Dios, ni a Jesucristo, ni su obra de salvación, ni la palabra de Dios.
Él ha convencido a muchos no necesitan sino a sí mismos para alcanzar su máximo potencial y bienestar.
¡Esto es mentira!
Los seres humanos necesitamos a Dios y a Jesucristo Su Hijo, nuestro Señor y Salvador, que cumple la escritura y que es el único que deshizo y deshace las obras del diablo. Está claramente escrito: “El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el hijo de dios, para deshacer las obras del diablo.” (1 juan 3:8).
El diablo también sigue asechando a los cristianos para alejarlos de Dios, de Jesucristo y de la obediencia a la palabra de Dios, la Biblia. Él siempre está atento a nuestros deslices para tomar ventaja y arruinarnos la vida. ¡Andemos vigilantes, cristianos! ¡Cuidemos nuestra vida espiritual en todo momento, hermanos!
El diablo y su sendero mentiroso solamente traen decepción, miedo, amargura, sufrimiento, maldición y muerte.
Adán y Eva experimentaron las terribles consecuencias de obedecer al mentiroso, al engañador.
La decepción, el miedo y la tristeza de nuestros padres fueron horriblemente tristes.
¡Aprendamos de lo que ocurrió con Adán y Eva y vigilemos nuestra vida con Dios cada día!
¡Quedémonos con Dios y sometámonos a él para vencer al diablo y hacer que huya de nosotros!
Está escrito: “Someteos, pues, a dios; resistid al diablo, y huirá de vosotros.” (Santiago 4:7).
¡Creamos y sigamos a Jesucristo!
¡Creamos y obedezcamos la Biblia, la palabra de Dios!
¡Qué Dios nos ayude! Amén.

