La iglesia que tiene niños es bienaventurada y tiene garantizada su renovación y su permanencia en el tiempo y en el espacio. Las iglesias que no los tiene, empero, tienden a desaparecer. Esta declaración no es una exageración.En Estados Unidos siempre hay congregaciones que venden sus edificios porque sus miembros han disminuido y envejecido … y no tienen sucesión.
En Perú también hay congregaciones que se cierran y desaparecen como tales porque sus miembros envejecieron y no tuvieron sucesión.
Enseñar la palabra de Dios a los niños es vital para que el conocimiento de Dios y de sus obras perdure en las familias, en los pueblos y en las naciones, desde las más pequeñas hasta las más grandes. La palabra de Dios debe moldear a las familias y las sociedades para que crean, busquen y agraden a Dios y el que los niños aprendan de él en base a la Biblia es crucial.
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Los niños demandan mucho trabajo, bastante paciencia y una gran dosis de sacrificio. Trabajar con niños siempre ha sido complicado, pero hoy lo es muchísimo más. Los niños están bombardeados de distracciones y de ocupaciones.El fruto de sembrar en ellos las sagradas escrituras, sin embargo, a pesar de la gran dificultad que hay para alcanzarlos, está garantizado.
Siempre habrá fruto en ellos si es que se invierte tiempo enseñándoles la palabra de Dios. La palabra de Dios, dice Isaías, nunca vuelve vacía; siempre cumple el propósito de Dios. (Isaías 55:10-11).
Pablo sabía lo provechoso que era ocupar tiempo y recursos con el fin de instruir a los niños en la palabra de Dios y sus palabras respecto a Timoteo lo evidencia: “Pero persiste tú en lo que has aprendido y te persuadiste, sabiendo de quien has aprendido; y que desde la niñez has sabido las Sagradas Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús.” (2 Timoteo 3:14-15).
Timoteo, a quien Pablo conoció en Derbe (Hechos 16:1-3), y quien fue su discípulo y su compañero en la extensión del evangelio de Jesucristo, fue enseñado en las Sagradas Escrituras desde su niñez.El que Timoteo haya llegado a Cristo para ser salvo, primero; y para ser su siervo, después, fue una consecuencia del trabajo que en su niñez hicieron en él su madre y su abuela (2 Timoteo 1:5; 3:14-15).
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Trabajar con niños y sembrar en ellos las Escrituras y la palabra de Dios, redundará 1) en más gente salva por la fe en Cristo, 2) en más discípulos y siervos de Cristo, y 3) en mucha más gente con principios y valores bíblicos que, por esa causa, preservarán a las sociedades de la aceleración de su deterioro moral y espiritual.
El trabajo con niños debe ser fortalecido y acrecentado.
Los discípulos de Jesucristo no deben cesar en su atención a ellos, para enseñarles y enseñarles la palabra de Dios.
Los padres de familia tienen que ser los primeros maestros de la Biblia de sus propios hijos, y de los hijos de otros, que están en su entorno.
Los maestros que enseñan la palabra de Dios a los niños tienen que ser valorados y estimulados.
¡Qué Dios ayude a sus pastores, a sus evangelistas y a sus congregaciones a enseñar y enseñar la Biblia a todos los niños que están en su entorno!
Fotos: Niños de la Iglesia Bautista Betel, Paita.
