El árbol de la ciencia del bien y del mal – El bocado bueno, protector, prohibido y mortal.

El árbol de la ciencia del bien y del mal es el segundo árbol que Dios destaca en la narración bíblica. El primero es el árbol de vida (Génesis 2:9).

El árbol de la ciencia del bien y del mal era un árbol bueno, como todo lo que Dios hizo. El árbol está incluido en la declaración que clausuró la obra creativa de Dios (Génesis 1:31).

Pero el árbol de la ciencia del bien y del mal, que era bueno, le fue prohibido clara y específicamente a Adán; y también a Eva, que recibió la prohibición de boca de Adán.

¿Por qué Dios les prohibió ese crucial árbol? Es difícil responder por Dios. Con todo, me aventuraré a dar algunos motivos implícitos en el relato y la prohibición.

1. Ellos tenían mucho que comer y no necesitaban comer el fruto de ese árbol. Génesis 2:9 muestra la abundancia que había en el huerto. Dios autorizó a Adán a comer todo árbol del huerto,  incluyendo al árbol de Vida (Génesis 2:16).

2. Dios los hizo capaces de conocer el bien y el mal sin necesidad de desobedecerle. El bien era obedecer a Dios y el mal era desobedecerle. Adán mostró su capacidad de conocer el bien y de expresar ese conocimiento al obedecer a Dios nombrando a todos los animales. Adán y Eva mostraron su capacidad de conocer el mal al obedecer a Dios no comiendo del árbol por un breve tiempo entre el final del capítulo 2 y el inicio del capítulo 3 de Génesis.

3. Adán y Eva tenían a Dios como Maestro personal directo. Dios los hizo a su imagen y semejanza, es decir, tenían las capacidades de Dios en expresión humana. Dios les hizo conocer cuál era su posición, su rol y sus deberes en toda su creación (Génesis 1:28). Dios le hizo conocer también qué debían comer ellos y también las otras criaturas (Génesis 1:29-30). Dios les hizo conocer también cuán amplia y plural era su libertad cómo cuán mínima y singular era su prohibición (Génesis 2:16-17). Dios era su maestro. Adán y Eva podían conocer lo que quisiesen directamente de Dios.

4. Dios dio a Adán y Eva la prohibición para protegerlos de la muerte y del enemigo qué ellos “no sabían” que ya existía. Para este momento del relato, y habiendo pasado la semana de creación, Lucifer ya se había convertido en diablo y Satanás, y era adversario de Dios y de ellos (Apocalipsis 12:9), pero Adán y Eva no lo sabían. Obedecer Genesis 2:16-17 protegía a Adán y Eva de ese enemigo y su engaño. También, obedecer ese mandato los protegía de la muerte, que les era potencial, pero experimental al desobedecer.

5. Dios probó la lealtad voluntaria de Adán y Eva con la prohibición de Génesis 2:16-17. Dios hizo personas a su imagen y semejanza. Dios hizo individuos libres. Dios hizo de los seres humanos entes con voluntad propia, ya para obedecer o “desobedecer”. Dios quería y esperaba que Adán y Eva decidiesen serle leales y que mostrasen esa su lealtad obedeciendo su mandato libre y voluntariamente. ¿Era un riesgo? Sí, y Dios asumió ese riesgo porque era lo mejor para nosotros.

Estos son los motivos implícitos en árbol de la ciencia del bien y del mal que veo en la narración y en la prohibición de Génesis 2:17. Si ustedes ven algún otro motivo, háganmelo saber.

Dios siempre buscó, busca y buscará el bien del ser humano.

Adán y Eva vieron esa bondad por un breve tiempo en el árbol de la ciencia del bien y del mal y en la orden de no comerlo. Cuando vieron esa bondad fueron obedientes a Dios y estuvieron en comunión con él y disfrutaron de todo lo que él dispuso para ellos.

Así es también hoy.

Dios es bueno y quiere lo mejor para con nosotros. Por eso nos ha dado a Jesucristo, Su Hijo, quien murió por nuestros pecados y resucitó para nuestra justificación (Romanos 4:24-25). Si vemos la bondad de Dios en Jesucristo y creemos en él y le seguimos, tendremos perdón de pecados y salvación eterna, y disfrutaremos de Dios y de todos sus bienes.

Aprovechemos la bondad de Dios y pongamos nuestra fe en Jesús para seguirle y servirle. Amén.

El bocado bueno, protector, prohibido y mortal que fue el árbol de la ciencia del bien y del mal no fue comido por un breve lapso de tiempo, pero después …