Mi breve, intenso y bendecido tiempo en Ostia di Lido y la Comunità Biblica Cristiana de la ciudad

Mi breve, intenso y bendecido tiempo en “… la casa de Dios, que es la iglesia del Dios Viviente, columna y valuarte de la verdad”, que vive y se expresa y sirve a Jesucristo en la ciudad de Ostia di Lido, cerca de Roma, Italia.

En Ostia di Lido existe una congregación de hijos de Dios. Esta congregación, de unas 40 a 45 personas, que creen y siguen a Jesucristo, empezó gracias al trabajo de los misioneros Michele y Anna (un matrimonio italiano), quienes conocieron a Jesucristo en Suiza. Luego de conocer al Señor, esta pareja dejó Suiza y viajó a Italia para evangelizar y discipular. Su trabajo fue bendecido y fueron varios los que creyeron. Es de esta manera que empezaron La Comunità Biblica Cristiana di Ostia, en Ostia di Lido, una ciudad cercana a Roma, la capital de Italia. (Foto: La congregación, esperando el inicio del culto a Dios).

En esta congregación hay varios ciudadanos peruanos de la serranía de Perú. Dios me dio la oportunidad de conocer a estos hermanos por medio de Andrés Estrada, quien vivió en este país y quien me contactó con ellos. Andrés me contactó con el hermano Isaías Pareja. Isaías vive y trabaja en Ostia di Lido. Isaías fue mi hospedador y el hombre clave para que yo conociese la obra de Dios y a los hermanos en Cristo en su ciudad.

Dios me dio un tiempo precioso con estos hermanos peruanos y con la iglesia en la que congregan. Mi alma se regocijó con lo que vi, tanto en las familias con las que dialogué como en la congregación en la que expuse la palabra de Dios. Es obvio que Dios está haciendo su obra en la ciudad de Ostia di Lido por medio de los hijos suyos que viven y trabajan allí.

El servicio dominical me impresionó. Escuchar cantos de alabanza a Dios por medio de Jesucristo en el idioma italiano me estremeció. Escuchar porciones de la palabra de Dios y el nombre de Jesús y su obra de salvación en italiano me sonó dulce, dulcísimo. Nunca había tenido esa experiencia y estoy contento por haberla tenido.

La predicación de la palabra de Dios fue hartamente edificante. El mensaje fue en castellano peruano con traducción al italiano. Me pareció que la congregación entendió el mensaje en los dos idiomas. El ambiente fue reverente, respetuoso y piadoso. La presencia de Dios fue evidente. (Foto: La congregación durante el culto a Dios).

Dios edificó mi alma desde el inicio del servicio de adoración.

He quedado prendado de lo que Dios está haciendo en su iglesia y a través de sus hijos en Ostia di Lido. La iglesia de Jesús y los hijos de Dios son las manos de Dios para alcanzar a los pecadores en toda ciudad, y la ciudad de Ostia está bendecida con esta congregación.

Dios me impresionó en Ostia di Lido. Hablé del evangelio con algunas personas al pasear en un parque de la ciudad. Recuerdo a Sabrina y a Magdalena. Estas dos mujeres nos escucharon con mucha atención. Hablar con ellas sobre Dios, Jesucristo, el evangelio y nosotros pecadores, nos animó grandemente a todos los que participamos.

Tengo la intención de volver y de pasar mucho más tiempo en Italia. Veremos qué es lo que dispone al respecto. No se puede hacer nada sin Dios y su bendición así que quedo pendiente de su dirección para visitar a la iglesia una segunda vez.

Mi visita a Ostia di Lido me dejó agotado, pero muy feliz. Nada es mejor que llevar el evangelio de Jesús. Estoy contento porque, aparte de la bendición de exponer la palabra de Dios a la congregación, tuve diálogos bíblicos y teológicos con las familias con las que almorcé y cené. No existe mejor manera de invertir nuestro tiempo que hablando y escuchando de Dios, de su obra y de su voluntad. Hablar y oír la palabra de Dios junto a mis hermanos llenó mi alma de gozo. (Foto: Isaías y su preciosa familia).

Dios y su obra de salvación por medio de Jesucristo Su Hijo están presente en Ostia di Lido. Esa ciudad y sus habitantes tienen la luz del evangelio por medio de los hijos de Dios que viven allí. Los ciudadanos de Ostia di Lido tienen esperanza porque “… la casa de Dios, que es la iglesia del Dios viviente, columna y baluarte de la verdad” vive y trabaja entre ellos.

¡Gracias, Dios mío, por haberme hecho conocer a tus hijos de Ostia di Lido!

¡Muchas gracias, Andrés, por ponerme en contacto con el hermano Isaías Pareja para visitar Ostia di Lido!

¡Muchas gracias, Isaías, por introducirme a tus familiares y a los hermanos de la Comunità Biblica Cristiana di Ostia!

¡Gracias, hermanos de la Comunità Biblica Cristiana di Ostia, por haberme edificado durante la exposición de la palabra de Dios!

¡Gracias, Dios y padre de Jesucristo, por Michele y Anna y su pasión evangelizadora y discipuladora!

¡Que Dios bendiga y siga usando en la evangelización de los perdidos a todos mis hermanos en Cristo que están en la ciudad de Ostia de Lido! Amén y amén.

La ciudad de Roma, Pablo, el evangelio y la Iglesia de Cristo del Nuevo Testamento y los cristianos en Roma hoy.

La ciudad de Roma.

Roma es una ciudad milenaria, antiquísima de Italia. Tiene aproximadamente unos 2700 años de antigüedad. Según la mitología romana, la ciudad fue fundada por Rómulo, su primer rey. Rómulo y Remo, su hermano gemelo, fueron alimentados por una loba. Romulo mató a su hermano Remo, quien se burlaba de él, y fundó la ciudad el 21 de abril del año 753 a.C.

Roma tuvo preponderancia en la época del Imperio Romano, ya que el César la constituyó como la capital y el epicentro político y económico del Imperio. La ciudad, asimismo, cuando el Imperio “se fusionó” con el Cristianismo, se convirtió en el núcleo del tal religión. Roma, en consecuencia, tuvo una grandeza admirable y la historia de la humanidad así lo evidencia.

El patrimonio histórico y arquitectónico de Roma es vasto y atrae a visitantes del todo el mundo. Son muchos quienes van a ver y a respirar la historia que emana la ciudad. Los edificios emblemáticos y representativos son: el Coliseo, el Foro Romano, el Panteón y la Basílica De San Pedro, en el Vaticano.

El apóstol Pablo y Roma.

La ciudad de Roma recibió en su seno al paladín de los seguidores de Jesucristo, a Pablo, el apóstol a los gentiles. El libro de Hechos registra y certifica la llegada y al trabajo de Pablo en la ciudad de Roma. El apóstol llegó a Roma preso, para ser juzgado ante el César, por los delitos que los judíos le habían imputado.

La travesía de Pablo hasta Roma fue atribulada. La tripulación se enfrentó a vientos contrarios y a una muy peligrosa y adversa navegación. Era invierno cuando viajó. Padecieron, incluso, un viento huracanado llamado Euroclidón, el cual los hizo naufragar.

La muerte rondó sobre Pablo y sobre todos los que navegaron con él. Dios, sin embargo, guardó a Pablo y protegió también por causa de él a todos los otros tripulantes.

Pablo, gracias a que durante la travesía fue obvio a las autoridades romanas que Dios estaba con él, fue tratado muy bien al llegar a Roma, a pesar de ser un acusado destinado a juicio. El buen trato se evidenció en el hecho de que vivió su prisión en una casa alquilaba, con la libertad de predicar la palabra de Cristo sin impedimento alguno.

Pablo llegó a Roma no como había pensado llegar. El libro de Romanos evidencia que él sí quería visitar la ciudad, pero de paso, cuando terminase su labor entre Jerusalén e Ilírico, y estuviese yendo a España (Romanos 15:17-33). Dios, sin embargo, lo llevó a la ciudad a su manera, la cual está descrita en los últimos cuatro capítulos del libro de Hechos. Pablo llegó a Roma, asimismo, no cuando quiso, sino cuando Dios quiso (Romanos 1:8-15; 15:22).

El evangelio y la iglesia de Cristo en Roma.

Roma seguramente escuchó el evangelio de Cristo gracias a los ciudadanos suyos que estuvieron en Jerusalén el día en el que nació la Iglesia de Cristo, al llegar el Espíritu Santo sobre todos los discípulos reunidos en el aposento alto (Hechos 2:1-42). Ese día, gracias a la predicación de Pedro de los hechos salvíficos de Dios a favor de la humanidad por medio de Jesucristo, se añadieron a la iglesia como tres mil personas, entre la cuales tiene que haber habido algún romano.

En Roma ya existían discípulos de Jesucristo previo a la visita de Pablo a la ciudad. No existe registro bíblico de la visita a esa ciudad, eso sí, ni de Pedro ni de ningún otro apóstol. A ninguno de los doce discípulos de Jesús, por tanto, se le debe atribuir ciertísima y dogmáticamente la fundación de dicha congregación. La evidencia de que había ya una comunidad de cristianos en Roma es la carta A Los Romanos, que fue escrita por Pablo.

La Iglesia del Nuevo Testamento y la Iglesia Católica Romana hoy.

En Roma, más específicamente, en el Vaticano, está el centro de poder de la Iglesia Católica Romana. El evangelio de Cristo no parece estar reflejado hoy por hoy por esta ya milenaria organización. Ella se denomina a sí misma como la Iglesia que Cristo fundó a partir de Pedro. Esa afirmación Católico Romana tiene que ser certificada por la Biblia para ser aceptada con convicción.

La Iglesia del Nuevo Testamento y la Iglesia Católica Romana tienen dos equivalencias y dos distinciones básicas. Las dos equivalencias son estas: 1) Ambas se identifican con Jesucristo como su fundador y 2) Ambas basan sus creencias primigenias en las Sagradas Escrituras, la Biblia.

Las dos distinciones entre ambas iglesias son las siguientes: 1) Autoridad: Iglesia del Nuevo Testamento reconocía el liderazgo singular de Pedro, pero también el de los otros once apóstoles, el de Pablo, el de los ancianos, y de los que fueron surgiendo en el tiempo; la Iglesia Católica Romana, en cambio, le da la primacía del liderazgo y de la autoridad a Pedro y lo jerarquiza en él y a través de él. 2) La autoridad escrita: La Iglesia del Nuevo Testamento se basaba únicamente en las Sagradas Escrituras del Antiguo Testamento, primero, y la del Nuevo Testamento, después; la Iglesia Católica Romana, en cambio, acepta a la Biblia y le añade la tradición de la Iglesia, que, en definitiva, es la que le ha dado la forma que dicha iglesia tiene.

El evangelio de Cristo en Roma hoy.

En Europa el evangelio de Cristo tal como lo encontramos en la Biblia ha retrocedido. Italia no es la excepción y la ciudad de Roma tampoco.

Pero en Roma sí hay cristianos que quieren basar su fe y vivir en Cristo como vivió la Iglesia de Cristo en la Biblia.

Desde mi perspectiva, todos los cristianos tenemos que identificarnos con Cristo y con los cristianos del Nuevo Testamento. Sí tenemos que reconocer y aprender de los que Dios ha hecho en la historia y en su iglesia post bíblica, pero nuestro fundamento siempre es y tiene que ser la Biblia, la palabra de Dios.

He escrito esta nota porque, Dios mediante, voy a predicar y enseñar en una iglesia de Cristo en Roma. Sí sabía que hay iglesias que quieren vivir a Cristo como se vivió en el Nuevo Testamento, pero no conocía ninguna, porque nunca había estado en esa ciudad. Ahora, empero, estoy pronto a conocer a hermanos en Cristo que están en la ciudad en la que Pablo predicó por dos años en una casa alquilada por estar bajo arresto domiciliario.

En Roma hubo un predicador apasionado en la época bíblica.

Ese predicador fue Pablo, el apóstol a los gentiles. Sus palabras a los romanos, antes de ir a ellos fueron: “Así que, en cuánto a mí, pronto estoy a anunciaros el evangelio también a vosotros que estáis en Roma” (Romanos 1:15).

Yo estoy emocionado por el privilegio de conocer a los hermanos que están ahora en Roma.

Estoy seguro que esa congregación ha sido formada por uno o más hermanos que creen y siguen a Jesucristo, y que tienen la misma pasión por anunciar las buenas nuevas que predicó Pablo.

Me contentamiento y mi asombro respetuoso y maravillado por la experiencia que se me avecina en Roma me ha hecho escribir esta nota.

Voy a tener el privilegio de conocer a mis hermanos en Cristo que están en Roma. Le enseñaré la palabra de Dios y recibiré ánimo y desafío espiritual al estar con ellos. Estoy bendecido y agradecido a Dios por darme este gozo.

Compartiré mi experiencia en Roma en una siguiente nota, Dios mediante.

Estoy anhelando el día de verme con mis hermanos de esa ciudad. Amén.

Los cristianos y las iglesias nacientes y crecientes son una evidencia de la buena y salvadora voluntad de Dios a favor de la humanidad por medio de Jesucristo.

Dios me ha dado 12 días intensos en Madrid y Guadalajara, España. Durante estos intensos días he sido testigo de cómo los cristianos y las iglesias en las que congregan, son una evidencia de que la buena voluntad de Dios y el período de gracia que inauguró Jesucristo es y está todavía vigente.

Jesucristo aperturó una época de gracia y de salvación a favor de la humanidad en su primera venida y yo la he visto por medio de sus hijos y de su iglesia en Madrid, Vallecas, Torrejón de Ardoz, Alovera, Azuqueca de Henares, Parla y Guadalajara.

En todos estos días he estado con Andrés, mi hijo, al quien no he visto por casi 2 años. Andrés y yo hemos caminado, comido y hablado mucho. Andrés sigue en Madrid y, si Dios no dispone lo contrario, estará en este país al menos 2 o 3 años más. (Foto: Bryant, Juan David, Andrés y yo en el metro de Madrid).

Durante mi estadía he tenido el privilegio de compartir la palabra de Dios en dos congregaciones: La Iglesia Bautista de Azuqueca de Henares y la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz. Ambas congregaciones son una evidencia de que Dios sigue salvando personas por medio de Jesucristo Su Hijo y su evangelio.

La Iglesia Bautista de Azuqueca es la congregación en la que participa mi hijo. En la congregación hay ciudadanos de Perú, Ecuador, Colombia, Venezuela, Chile, República Dominicana, Cuba, Nigeria, Estonia, Estados Unidos y España. Cantar con ellos a Dios es un anticipo de la adoración multiétnica que disfrutaremos en la eternidad, al volver Jesucristo, nuestro Señor y Salvador.

La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está conformada mayormente por ciudadanos españoles, pero tiene también entre sus miembros a hermanos de Ecuador, de Cuba y de Rumanía.

Esta iglesia empezó en 1981. La familia Ruiz fue la familia núcleo de la congregación. La naciente iglesia tuvo el apoyo de Julio Lyons, de Estados Unidos. (Foto: Los hermanos de la Iglesia Bautista de Azuqueca escuchando la enseñanza de la palabra De Dios).

Dios dio fruto al trabajo de  estos obedientes discípulos y la ciudad de Torrejón de Ardoz tiene hoy al testimonio de Jesucristo y su salvación por medio de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz.

Dios alegró mi corazón haciéndome ver su obra en estas dos congregaciones, y en otras dos, en las que no enseñe.

Asistí a una de las dos, la Iglesia Bautista de Vallecas, durante su reunión de oración. El pastor es un hermano español, que está cumpliendo una muy buena labor. Hablé con dos hermanos peruanos allí.

A la otra iglesia no la vi, porque visité solo su local, que estaba vacío (no había reunión), pero sí conocí e interactué con unos de sus pastores, que es de Perú, el misionero Julio Velasquez. Pasé un buen tiempo escuchando como nuestro Señor lo ha usado para empezar iglesias en Venezuela y en España. (Foto: El hermano Luis Tintaya, de Azuqueca, al medio, y yo, junto al misionero peruano Julio Velasquez. El misionero Julio es muy respetado y apreciado entre los hermanos de esta parte del mundo).

Estos mis días han en Madrid han sido harto intensos y provechosos. Dios me ha bendecido y edificado conociendo un poquito más al pastor Marco Iturralde y a su familia (Iglesia Bautista de Azuqueca) y al pastor Rubén Ruiz y a su familia (Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz).

También he conocido e interactuado un poco más con mis hermanos en Cristo de Azuqueca de Henares. Con ellos he estado por más tiempo y lo he disfrutado. Tengo en mi mente y en mi corazón su hospitalidad, amabilidad y fraternidad. Ser parte de la familia de Dios es una bendición grande.

Con un grupo de hermanos de Azuqueca salí a evangelizar por las calles de la ciudad. La experiencia me ha sido muy aleccionadora. He contado mi experiencia en un post en mi página web.

Dios ama a los seres humanos, quiere salvarlos por medio de la fe en Jesucristo y toda congregación que surge gracias a la predicación del evangelio es la evidencia de que él está obrando y salvando cada día a los pecadores.

Las congregaciones, asimismo, son una evidencia de que siempre hay hijos de Dios que obedecen a Dios y Jesucristo Su Hijo y que predican y llevan el evangelio a los pecadores. Los cristianos y las iglesias obedientes son el brazo de Dios para poblar el reino de los cielos con redimidos y yo me gozo de ver como Dios los usa y da fruto por medio de ellos. (Foto: Junto al pastor Rubén Ruíz, de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz; su amabilidad y hospitalidad son encomiables).

Las nuevas iglesias y las iglesias crecientes, por último, son una prueba palpable de que los pecadores siguen respondiendo con fe y arrepentimiento a la predicación del evangelio de Cristo. Este hecho es esperanzador en todas partes, y mucho más en España, que tiene la fama de ser un país espiritualmente frío.

Lo que he visto y experimentado en Madrid ha confirmado en mi mente y en mi corazón la certeza de la época de la buena voluntad de Dios que inauguró Jesucristo en su primera venida todavía sigue vigente y hay que persistir en anunciar el evangelio de salvación.

“Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito: El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos; A predicar el año agradable del Señor. Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él. Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.” (San Lucas 4:17-21).

Gracias a Dios por Jesucristo y su venida. Es por él que tenemos la gracia de Dios en esta tierra. Tenemos que aprovecharla para ser salvos de nuestros pecados y de nuestra condenación. Creamos y sigamos a Jesucristo y apropiémonos de la gracia de Dios que él nos trajo. Amén. (Foto: El misionero Julio Velasquez y Luis Tintaya, en el frontis de local de la Iglesia en Parla).

Dios ama a los seres humanos y dio a Jesucristo a ellos a fin de salvarlos. Jesucristo murió por nuestros pecados y resucitó nuestra justificación. La prioridad de Dios es la salvación de los seres humanos, no su condenación. Los ciudadanos españoles y de otras naciones que viven en España no están exceptuados de la salvación de Dios y las iglesias nuevas y crecientes que existen en este país son la evidencia. Amén.

Visita a IEB Príncipe de Paz – Sullana, Perú.

Dios me privilegia al usarme como mensajero de su palabra, la Biblia. Al ser usado así, tengo la oportunidad de conocer y tratar con pastores e iglesias por todo lugar donde él me lleva.

Yo no merezco que Dios me regale su salvación eterna por medio de la fe en Jesucristo y tampoco la bendición de ser un maestro y predicador de su palabra. Pero Dios lo ha determinado así y yo tengo gran gratitud a él por su misericordia y por su gracia para conmigo y mi familia.

En mi último viaje a la ciudad de Sullana visité por segunda vez la IEB Jesucristo Príncipe de Paz. Mi primera visita a esa congregación ocurrió el año pasado, para su 25 aniversario de fundación. En esta oportunidad, acudí para iniciar con ellos una escuela modular de crecimiento espiritual.

El pastor Rubén Córdova y Nélida, su esposa, fueron mis estudiantes cuando dictaba clases en el Seminario Bautista del Perú de Trujillo. Ellos tienen dos hijas: Brianna Abigail y Brenda Grabiela. Adjunto foto de la familia pastoral, para que la conozcan y la apoyen con sus oraciones.

Nélida, esposa del pastor Rubén, es hija del hermano Adislao Córdova, quien vive en Shatoja, Provincia del Dorado, Departamento de San Martín. Adislao vivía antes en Ochamé, Moyobamba, San Martín.

Hago mención de este dato porque conocí a Adislao en Ochamé cuando empecé a predicar el evangelio, luego de mi conversión. Enseñé en mis hermanos en Cristo de Ochamé entre 1988 y 1999.

Nélida nació entre aquellos años. Ella es creyente de segunda generación. Me gozo en la forma que Dios ha obrado hasta aquí en la familia de Adislao, lo cual es visible en la vida de su hija, quien hoy está sirviendo al Señor Jesucristo al lado de su esposo.

El trabajo del pastor Rubén es óptimo. Dios lo está usando y acrecentando a la congregación por su labor. El entusiasmo espiritual de nuestros hermanos en Cristo es estimulante y contagioso. En esta congregación hay niños, adolescentes, jóvenes y adultos. Me alegró ver familias completas en la congregación.

El pastor Rubén hemos hablado de cómo ayudar a nuestros hermanos en su crecimiento espiritual. Mi visita es resultado de nuestro interés por la vida espiritual de la Iglesia en la que él sirve.

En esta visita hemos repasado el curso Vida Espiritual Personal. Participaron en el curso 25 hermanos inscritos, que recibieron material impreso, para repaso.

Las clases, sin embargo, las escucharon muchos hermanos más, porque toda la congregación fue invitada a participar del curso. Dios tocó mi corazón para edificación entre ellos. Su avidez por aprender era contagioso y estimulante.

Dios mediante, volveré a visitar la congregación dentro de tres o cuatro meses, ya que desarrollaremos con ellos el plan de capacitación que describo en esta mi página. https://segundorodriguez.com/capacitacion-biblica/

La presencia de Cristo entre nosotros al estar congregados estudiando la Biblia era evidente. Jesús está entre nosotros sus hijos cuando estamos congregados en su nombre.  dijo: “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” (Mateo 18:20).

Es una bendición grande que Cristo vive y está en su iglesia todos los días hasta el fin del mundo. Su presencia entre sus hijos y en sus hijos es por medio del Espíritu Santo que mora en todos quienes creemos en Jesús y le seguimos. (1 Corintios 6:19-20).

Mi experiencia entre los hermanos de la IEB Príncipe de Paz ratificó mi convicción de que congregar con los seguidores de Jesús es vital e indispensable para crecer y afirmar la comunión con nuestro Salvador; y para incrementar y fortalecer, también, el compañerismo y la amistad con nuestros hermanos en Cristo.

Estoy muy agradecido a Dios por el pastor Rubén y su pasión por servir en la evangelización de los no creyentes y en el perfeccionamiento de los hijos de Dios a la imagen de Cristo. Dios bendiga a su siervo y a su familia y prospere todo el trabajo que el pastor Rubén está haciendo en la congregación.

Estoy muy entusiasmo por serle útil a Dios siendo una ayuda a sus siervos y a su iglesia. Cooperen con nosotros con sus oraciones. Pidan en forma específica que Dios prospere en proyecto de capacitación para el crecimiento espiritual que hemos empezado en la congregación.

Dios ha animado mi alma al conocer un poco más al pastor Rubén y su familia, y también a la congregación a la que pastorea.

La obra de Dios requiere de más hombres y mujeres que quieran servir en ella como ya lo están haciendo el pastor Rubén y Nélida, su esposa. Ayudémosle con nuestras oraciones.

Termino esta crónica pidiéndole a Dios que envíe muchos más obreros a su mies, ya que la mies es mucha y la necesidad de obreros es grande. (Mateo 9:37-38).

Crónica de mi visita a la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España.

Jesucristo anunció que edificaría Su Iglesia en Mateo 16:18. La Iglesia es una obra de Jesucristo. Él es quien la edifica, la acrecienta, la sustenta, la purifica, la corrige y la perfecciona. La Iglesia es el Cuerpo de Cristo, “… la plenitud de aquel que todo lo llena en todo.” (Efesios 1:23).

Jesucristo edifica Su Iglesia desde los cielos a través del Espíritu Santo, de sus seguidores obedientes y de la predicación del evangelio. Él empezó a edificar Su Iglesia desde el día de Pentecostés, con la llegada del Espíritu Santo (Hechos 2:1-47).

Jesucristo es quien añade a Su Iglesia a todos quienes creen en su evangelio: “… Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos” (Hechos 2:47). Todos los que creen en Jesús y le siguen son Su Iglesia y son salvos ya desde hoy y por toda la eternidad. Esta obra de Cristo es indestructible y llegará a su fin cuando él termine de edificarla, santificarla y perfeccionarla. (Foto: El pastor Francisco Ruiz, quien fue el primer pastor de la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia de Jesucristo ocupa un lugar central en mi vida. Mi vida gira alrededor de la iglesia desde el 29 de junio de 1987. A mí me gusta ver lo que Dios hace en la iglesia. Es una bendición grande hablar de cómo Dios está obrando en la iglesia.

En esta nota testificaré de lo que vi en la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz, España. Este escrito es un testimonio que escribo con retraso. Dios me dio la oportunidad de conocer y de interactuar con su congregación de hijos que Dios que está en Torrejón de Ardoz, España. Esta mi interacción ocurrió el año pasado, entre setiembre y octubre.

Estuve en esa congregación para dar el mensaje de la Biblia a la congregación y a un buen grupo de jóvenes, que se congregaron allí en razón de un encuentro juvenil. Mis momentos allí fueron dos y muy edificantes y significativos.

Mi experiencia con los hermanos de la iglesia y con la juventud que se congregó en esa ciudad llenó de mi alma de gozo y de optimismo. En España, como en varias otros países de este mundo, Dios tiene un remanente fervoroso de hijos suyos. Jesucristo, quien es Dios hecho Hombre, es creído, seguido, amado, alabado, obedecido y esperado por varios españoles y por diversas personas de las varias naciones que están viviendo en esa nación europea. (Foto: Edificio en el que se congrega la PIB de Torrejón de Ardoz, España. Calle Higuera, 4, 28850).

La Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz empezó el año 1981. La congregación empezó con la familia Ruiz. Esa congregación naciente tuvo el apoyo del misionero Julio Lyons. Ese esfuerzo inicial de discípulos obedientes a la gran comisión rindió fruto para vida eterna y le ha dado a la ciudad de Torrejón de Ardoz el testimonio de Jesucristo y su salvación desde ese año hasta hoy.

Dios me dio el gusto de conocer y charlar un poquito con Francisco Ruíz, quien fue el primer pastor de la congregación. Él es un ciudadano español y ya está jubilado. El pastor Francisco todavía tiene vigor y comunica con entusiasmo el cómo obró Dios en su ciudad para edificar la congregación de discípulos de Jesús en sus días. (Foto: Jesucristo salva gente y la añade a Su Iglesia por la obra del Espíritu Santo, la obediencia de sus discípulos y la predicación del evangelio y su palabra escrita).

Mi visita a esa congregación fue una realidad gracias al pastor Ruben Ruiz, que es quien preside, administra y pastorea a los hijos de Dios que reúnen allí. El pastor Rubén y su familia fueron anfitriones amenos y agradables. Ellos reflejaron la hospitalidad que es una característica clave de los siervos de Dios.

Con el pastor Ruben hablamos de la Biblia y de la obra de Dios en su país. Hablamos de historia de la iglesia y del papel de españoles ilustres, Casiodoro De Reina (Sevilla, España) y Cipriano de Valera (Fregenal del Sierra, España). Estos dos españoles son los que nos legaron la Biblia que usa gran parte de la iglesia de lengua española. El primero, nos la tradujo (1569); y el segundo, la revisó (1602).

El pastor Rubén me obsequió una Biblia de transporte fácil. Esa Biblia es la que viaja conmigo dondequiera que Dios me da el privilegio de enseñar y predicar. ¡Gracias, pastor Ruben, por tan útil obsequio! (Foto: El pastor Rubén y su esposa, oremos por ellos, su trabajo es muy importante para la PIB de Torrejón de Ardoz).

La Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz está compuesta por hermanos españoles y por hermanos de otros varios países. El local en que se reúnen es acogedor y cálido. Los cantos al Señor son muy parecidos a los que cantamos en el Perú. La atención a la palabra de Dios es estimulante. Dios bendijo mi vida durante mi tiempo entre sus hijos. ¡Dios los bendiga y los siga sobreedificando en la fe en Jesucristo con la palabra escrita que está en la Biblia!

Pablo tenía interés en España, quería visitarlos. Entiendo a Pablo en ese su interés. La historia muestra que España ha sido un instrumento de Dios para que Su Persona y Su obra de Salvación por medio de Jesucristo sean conocidas en varias naciones del mundo. (Foto: Los jóvenes que se congregaron en el local de la PIB de Torrejón de Ardoz para oír el mensaje de Dios y tener comunión unos con otros vinieron de distintos lugares de España).

En la España actual son muchos los ciudadanos de diferentes países que encuentran a Jesús y le siguen al llegar a ese país en busca de un futuro mejor. Estoy contento porque Dios tiene discípulos de Cristo que están predicando el evangelio y haciendo discípulos en España. Mi alma se alegra al ver la obra de salvación por fe en Jesús que Dios difunde por medio de Su Iglesia.

Finalizo este testimonio dando gracias a Dios porque tiene a los hermanos de la Primera Iglesia Bautista de Torrejón de Ardoz como sus mensajeros para que sean muchos más los ciudadanos que escuchan el evangelio de Cristo en esa ciudad.

¡Qué Dios bendiga a los hermanos de la PIB de Torrejón de Ardoz y que los afirme en la de Jesús y los siga usando como sus mensajeros en esa ciudad y en toda España! Amén.

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“Si eres una persona que está buscando a Dios o si ya eres un hijo de Dios por medio de Jesucristo, y estás en Torrejón de Ardoz, visita y reúne en esta congregación de hijos de Dios.”

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El misionero Abel Rodríguez y familia y la Iglesia Maranata de Pucallpa.

Mi vida desde el 29 de junio de 1987 está marcada por mi fe en Jesucristo. Desde esa fecha en adelante, la iglesia que él está edificando ha sido, es y seguirá siendo crucial en mi vida.

Me he ocupado, me ocupo y me ocuparé en la obra que Dios está realizando en este mundo a través de la iglesia de Jesucristo Su Hijo hasta que él lo determine. Mi corazón se regocija y encuentra satisfacción en serle útil a Dios, a Su Iglesia y a todo aquel que me necesite.

Soy testigo de la gracia y la misericordia de Dios por medio de Jesucristo. Experimento y veo la obra que Dios está realizando en donde vivo y en dondequiera que él me lleva. Mi alma se regocija al contar lo que Dios hace en sus hijos y a través de ellos.

Desde hace ya dos años atrás, Dios me ha hecho ver su obra de salvación y santificación en la Iglesia Bautista Maranata de Hortencia Pardo, Pucallpa. Llegué a la congregación y a la ciudad gracias al pastor Abel Rodríguez y a su familia. El pastor Abel y su familia y su congregación se han convertido en parte de mi vida. Mi ser se regocija cada vez que estoy entre ellos.

El pastor Abel y Juanita, su esposa, son mis amigos en Cristo Jesús desde hace ya muchos años atrás. Los conocí en Trujillo, mi ciudad. Nosotros coincidimos en el Seminario Bautista del Perú. También nos hemos visto durante varias oportunidades en el Campamento de Pastores en Aucallama, Huaral, Lima. Dios me ha dado siempre muy buenos tiempos con ellos.

Abel y Juanita tienen un hijo, Isaac, quien está casado con Nila y tiene ya una hijita. La familia entera sirve hoy a Dios en Pucallpa, en la Iglesia Bautista Maranata. Mi ser se llena de contentamiento cuando veo una familia completa que trabaja para Dios en la extensión del evangelio de Jesucristo.

Conocer e interactuar con la congregación que dirige el pastor Abel es un privilegio mayúsculo para mí. Los hermanos de la iglesia Maranata son personas que quieren aprender la palabra de Dios. Les gusta la Biblia; la leen, la creen, la estudian y la obedecen. Su devoción y su atención por las escrituras es estimulante. Mi ánimo se acrecienta al verlos valorar la palabra de Dios.

Dios me ha dado la bendición de repasar con ellos varios cursos bíblicos: “Vida Espiritual Personal”, “La Misión de la Iglesia”, “Síntesis del Antiguo Testamento”, “Síntesis del Nuevo Testamento”, “Síntesis de Doctrina Bíblica” y “Síntesis Básica de Historia de la Iglesia”. Nosotros ocupamos un promedio de ocho horas por cada curso. Dios mediante, estudiaré con ellos otros cuatro cursos más en los meses siguientes.

Los hermanos de esta congregación tienen también un muy buen compañerismo. Me edifica la forma en la que se preocupan los unos por los otros. El señor Jesucristo está siendo glorificado por ellos y me gozo en ver cómo están creciendo en él cada día.

Desde luego, ellos como todos los hijos de Dios, no son perfectos, ni impecables, pero aman a Dios y viven su fe con entusiasmo. Los hermanos en Cristo de esta congregación, asimismo, como todos los hijos de Dios en todo este mundo, tienen sus sufrimientos, sus enfermedades y sus luchas espirituales, pero no se amilanan, sino que se fortalecen en Cristo y su fuerza, y siguen adelante.

Hay un detalle más que me encanta de estos mis hermanos y que he visto cada vez he estado allí. El domingo al mediodía, después de las clases bíblicas y del servicio de adoración y alabanza a Dios, ellos almuerzan juntos. Cada familia trae su almuerzo y pronto se arma un buffet con diversos potajes. 

El tiempo de comer es buenísimo. Es una gran oportunidad para dialogar y edificarse mutuamente. La amistad y el compañerismo se acrecientan en los momentos de comunión alrededor de los alimentos. La exhortación del escritor inspirado en Hebreos 10:24-25 cobra relevancia y la importancia debida en este contexto fraternal: “Y Considerémonos unos a otros para estimularnos al amor y a las buenas obras; no dejando de congregarnos, como algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis que aquel día se acerca.”

Pido sus oraciones por el pastor Abel Rodríguez e Isaac su hijo, y sus respectivas familias. Ellos trabajan por amor a Cristo allí y están haciendo un buen trabajo. Pido sus oraciones también por los hermanos de la congregación, para que Dios los afirme en la fe en Cristo y en su labor de testificar de nuestro Salvador a quienes los rodean. La oración, recordemos, es una actividad espiritual con la que siempre podemos ayudarnos unos a otros. (Romanos 15:30-33).

En especial, y terminando este testimonio, pido sus oraciones por el hermano Odín y su familia. El hermano Odín tiene un mal en su cuerpo que lo aflige sobremanera. Toda la iglesia está orando por él y nosotros también podemos ayudarle con nuestras oraciones aun cuando estemos lejos. Pidamos que Dios siga fortaleciéndole y animándole.

Gracias por leer este testimonio y por orar los hermanos en Cristo que están esta congregación y que están sirviendo fielmente a nuestro Señor y Salvador.

“Entonces las iglesias tenían paz por toda Judea, Galilea y Samaria; y eran edificadas, andando en el temor del Señor, y se acrecentaban fortalecidas por el Espíritu Santo.”

Hechos 9:31

¡Congreguemos, congreguemos, congreguemos!

Congregar es una costumbre saludable, que edifica, fortalece y anima el alma de todo hijo de Dios.

No congregar es una mala costumbre y debe ser un hábito extraño en nuestras vidas.

Dios nos anima a no dejar de congregar. ¡Hagámosle caso a Dios y congreguemos, congreguemos, congreguemos!

Hoy recibí bendición y ánimo abundante al reunir en la congregación en la que participo, la Iglesia Bautista Betel de Trujillo, Perú. Dios me motivo con la clase de la Academia Bíblica, con los hermanos que vi, saludé y hablé, con los himnos que se entonaron, con la predicación de la palabra de Dios, y con la comunión por medio lo que conocemos como la cena del Señor.

Congregar siempre, siembre es bueno, y hoy yo fui muy consciente de esa bondad.

En la clase de la Academia Bíblica hablamos sobre la necesidad de examinar nuestras vidas, antes que la de los otros. Necesitamos quitar primero la viga de nuestro propio ojo para poder ver bien así la paja en el ojo de otro. La exhortación de la clase fue muy apropiada y pertinente.

La predicación giró alrededor del cómo debemos vivir los seguidores de Jesucristo. Se nos dijo claramente que ya no debemos conducirnos ni ver las cosas conforme a la carne, es decir, en conformidad a nuestra vida antigua. También, se nos dijo que debíamos vivir predicando el evangelio de Jesucristo a toda persona, por dondequiera que vayamos. Finalmente, se nos exhortó a vivir conscientes de que representamos a Dios ante los demás.

Los cristianos tenemos una gran responsabilidad y la predicación nos animó a asumirla y a vivirla con la ayuda de Dios.

Los himnos también alentaron mi alma y los filmé para compartirlos. En mi canal de YouTube los podrán ver y oír.

Participar en la cena del Señor también alentó mi alma. El cuerpo de Cristo fue molido por nuestros pecador. La sangre de Jesús fue derramada para rescatarnos de nuestra maldad y comprarnos para pertenecer a Dios. En la cena del Señor se nos hizo recordar este hecho glorioso y mi fe fue fortalecida.

Recordemos, congregar es bueno siempre.

Congregar estimula a amar a quienes nos rodean.

Congregar nos ayuda a enfocarnos en hacer buenas obras.

Congregar nos permite ser un estímulo para nuestros hermanos en Cristo.

Congregar refleja nuestra obediencia a Dios.

Congregar nos coloca en el contexto apropiado para escuchar a Dios.

¡Qué Dios nos ayude a congregar, congregar, congregar!

Amén.